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Un grupo de censistas está destinado y preparado para recopilar datos e información con grupos vulnerables y, usualmente, apartados.

Los 14 mil censistas que recopilan la información sobre las condiciones de vivienda y datos de cada núcleo familiar de guatemaltecos avanzan en su faena sobre la segunda semana.  En el censo todos cuentan, sí: indigentes, trabajadores sexuales, ancianos de hospicios, niños huérfanos, pacientes olvidados en hospitales y poblaciones asentadas en zonas peligrosas.

Estas áreas son cubiertas por censistas y supervisores “especiales” cuya atribución es levantar datos de las personas en sectores específicos y el cuestionario, en ocasiones, debe pasarse incluso después de media noche como el caso de las casas de citas.

Crista Mansilla es una censista denominada “especial” y explica cómo fue su proceso de selección: Nos preguntaron si podíamos tener trato con todo tipo de personas, nos realizaron varias evaluaciones  para conocer nuestras aptitudes.

Alejandro Pérez es un supervisor de los censistas especiales y considera que entró en esa categoría porque obtuvo  mejores punteos: Desde que uno subía su hoja de vida a la plataforma, le daban una calificación. El llenado de la boleta tenía un punteo y con el examen final se juntaron las notas y la mejor calificación, fueron elegidos para ser censistas especiales.

Pérez ya tuvo su primera experiencia al supervisar a un grupo de encuestadores quienes el lunes 23, cuando arrancó el censo, contaron a más de 100 indigentes.

A las 11 de la noche un grupo de 40 censistas y supervisores especiales salimos a censar a todos los indigentes (…) algunos compañeros terminaron de trabajar entre 3 y 4 am. Pero solo trabajamos  con indigentes, incluso  les llevamos una refacción para motivarlos a que nos ayudaran a responder esas preguntas.

Mientras tanto, Mansilla tendrá esta semana su primer trabajo de campo en la noche: En las casas cerradas es por medio de citas, ellos te dan la cita y el horario que puede ser después de las dos de la madrugada.

Además espera integrar los equipos que llegarán las zonas de alta peligrosidad en la ciudad de Guatemala, en donde afirma que deben pedir a grupos pandilleros que dominan ciertas áreas para que les concedan permiso para ingresar a las zonas bajo su control:

Las citas las hacemos con los “jefes”, averiguamos quién es y ellos nos dan un horario de 8am a 11 am. No más.

En estos casos, según el supervisor Pérez, se concentra a un amplio grupo de censistas y se completa el trabajo en un solo día para evitar poner en peligro al personal: cuando se va a una zona roja se trabaja un barrido, llega un grupo de 50 personas y se censa el área en un solo día.

Antes de iniciar el trabajo los equipos de trabajo alertan a la Policía Nacional, destacada en el área para que patrullen mientras se realiza el conteo.