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La industria desarrolladora del país construye 87 nuevos proyectos de vivienda vertical en el área metropolitana de Guatemala, apartamentos planificados para la clase socioeconómica C: quienes tienen ingresos entre Q10 mil y Q25mil y poseen educación universitaria en 58%; además, de acuerdo con los promotores inmobiliarios ocupan el 45% de la población en la ciudad.

Datos que son debatibles, según Olav Dirkmaat, profesor de economía de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (UFM). El catedrático considera que son datos erróneos y que está provocando que los desarrolladores construyan para un segmento social que no existe, alimentando así lo que llama “la burbuja inmobiliaria”

Creo que los datos no fueron hechos específicamente para el sector inmobiliario, y lo que parece es que usó un sistema de puntos, con base a lo que un hogar tenga: dos celulares, una secadora, una empleada doméstica; y por cada cosa que se tenga se recibe una cantidad de puntos y esto determina en qué clase socioeconómica se ubica.

Las conclusiones del académico es que la industria ha sobre estimado el tamaño del segmento C, que posiblemente sea más pequeño y los incluidos en este, en realidad pertenecen a los segmentos D y E por lo tanto considera que no habrá compradores para las nuevas viviendas:

Significa que los alquileres de estos tendrían que bajar cuando lleguen las nuevas unidades al mercado y que la demanda a futuro empezará a bajar. Porque ahora hay una demanda especulativa de personas que compran porque creen que es una buena inversión, pero luego se da cuenta que no encuentran inquilinos o no logran cobrar lo que proyectaban.

Otro panorama que plante el economista es:

Algunos desarrolladores oportunistas tenderán a desaparecer, habrá proyectos que quedarán a medias, no lograrán vender todas sus unidades y en general el sector inmobiliario puede atravesar por años malos.

Víctor Cabrera, desarrollador de proyectos inmobiliarios, no cree que haya errores en los cálculos de los datos con los que se han planificado los proyectos de construcción, sin embargo, expresa:

Lo que me ha parecido muy interesante del punto de vista de Olav, es que ha abierto un debate y que hace que nos cuestionemos sobre los supuestos sobre los cuales se ha estado trabajando para planificar el desarrollo de proyectos.

Así mismo el ingeniero dice estar consciente del déficit habitacional que tiene Guatemala, que en términos cualitativos y cuantiaos se sitúa en 1. 5 millones de viviendas, que señala corresponden a las clases más bajas:

Creo que en donde está la necesidad y hay un mercado es en los segmentos más bajos en el segmento D, que es donde Olav hace referencia al decir: miren el segmento A y B, talvez si son de ese tamaño, ahora el C ese sí no es de ese tamaño. Entonces eso nos dice que el D es el más grande y, la llamada de atención es cómo atender ese segmento D y convertir a Guatemala en un país de propietarios.

El precio en edificios verticales para los segmentos A, B y C oscila por arriba de los US$100mil y US$120mil por apartamento, mercado que en 2020 proyecta la construcción de 87 nuevos proyectos.