Este 2020 el Coronavirus provocó en el mundo entero la suspensión de actividades deportivas, religiosas y culturales. En Guatemala, con las disposiciones presidenciales justo el 16 de marzo, quedó suspendida una celebración distintiva de la época: la Cuaresma y sus concentraciones masivas de Semana Santa al pie de célebres procesiones.

Dos meses más tarde de la Semana Mayor, al escritorio del alcalde antigüeño, Víctor Hugo del Pozo, llegó un cobro: la Asociación de Hermandades de Pasión de La Antigua Guatemala y Jocotenango, integrada por 17 grupos religiosos, solicita los Q200 mil del aporte que les corresponde por dicha celebración, pese a que no se llevó a cabo.

La respuesta de la municipalidad fue: no hay fondos. Así explicó Del Pozo:

“La razón del porqué no es porque la fuente que alimenta esos Q200 mil para las hermandades es la fuente de ingresos propios de cuaresma y solo se pudo cobrar un domingo -por la medidas-”.

La comuna antigüeña dejó de percibir ingreso por cobro de parqueos durante la cuaresma: Q700 mil y por lo tanto, no pueden cubrir el compromiso con las hermandades. ¿Cómo se invierten estos fondos? El jefe edil comenta:

Esto les ayuda para los gastos para pago de bandas, arreglos de las andas, vestuario para las imágenes.

ConCriterio solicitó una entrevista con la Asociación De Hermandades de La Antigua Guatemala, pero al plantear el tema, no respondieron a los mensajes.

Financiamiento

Manuel Abac, párroco de la iglesia Santa Catalina en la zona 1 de la capital, comenta que cada iglesia tiene distintas formas de financiamiento de las actividades de Cuaresma y Semana Santa. En su caso, ellos no reciben ningún aporte como las de Antigua Guatemala y cuenta que es la venta de turnos lo que ayuda a sufragar los gastos:

Sobre todo, las hermandades más grandes venden sus turnos, que esos son los ingresos que les va a permitir el adorno y la banda es de lo más caro y desde enero pagan la mitad y después pagan el resto. En al caso de Santa Catalina, no tuvimos pérdidas y, por lo tanto, no habíamos invertido todo lo que habíamos logrado recolectar en turno, pero al no tener misas, hemos tenido que estar invirtiendo ese dinero en otros aspectos de la rectoría.

El padre recalca que el pago de los músicos es quizás el mayor gasto de las hermandades. Estima que las procesiones más grandes y cuyo recorrido abarca 24 horas, pueden pagar hasta Q180 mil y, por lo tanto, algunas a lo mejor aún arrastran deudas, pese a que no hubo actividades.

El concejo municipal de La Antigua, aunque dispuso no entregar el aporte de Q200 mil este año, se comprometió a que el siguiente año puede llegar a duplicar a Q400 mil  el aporte a las hermandades.