En Guatemala ha quedado prohibido el matrimonio a menores de edad, la semana pasada el Congreso de la República aprobó de urgencia nacional reformas al Código Civil que establecen la mayoría de edad para contraer matrimonio. La reforma del artículo 83 del Código Civil ahora tendrá que leerse: No podrán contraer matrimonio ni autorizarse de alguna manera, el matrimonio de menores de 18 años de edad. La legislación guatemalteca contemplaba la edad mínima excepcional para contar nupcias, en mujeres 14 años y en hombre 16, ahora solo se podrá contraer matrimonio si se tiene la mayoría de edad.

Pero en Guatemala, especialmente en áreas rurales aún se ofrecen niñas en matrimonio, como un aspecto cultural, se trata de arreglos familiares en los que las niñas y adolescentes son entregadas en matrimonio a cambio beneficios, son matrimonios por conveniencia mas que una relación con la cultura, así lo afirma el Miguel Ángel López, director ejecutivo de la Comisión Nacional Contra el Maltrato y Abuso Infantil (Conacmi)

“Principalmente son personas adultas y la familia accede a que se dé el matrimonio por conveniencia, a cambio de algún terreno, alguna casa o alguna posibilidad de algún apoyo económico. Se argumenta el apoyo cultural, pero en este caso el aspecto cultural no puede tomarse como algo positivo si atenta contra la integridad de las personas”

Durante el primer semestre de este año el Registro Nacional de las Personas (RENAP) inscribió el matrimonio de 233 niñas y adolescentes, se destacan dos casos: en Las Cruces Petén una adolescente de 16 años, casada con un hombre de 52 y, en Joyabaj, Quiché una niña de 13 años contrajo matrimonio con un joven de 17, el caso de ella el de menor edad registrado en el RENAP.

El director ejecutivo del Conacmi, Miguel Ángel López, considera que una ley solo es un marco de referencia y no garantiza que las cifras cambien de ahora en adelante.

“Lo que si garantiza que las cosas cambien es ir generando políticas públicas y condiciones desde la familia y la comunidad, será un proceso que no va a llevar poco tiempo en que se vaya construyendo una visión diferente, creo que es importante reconocer tres escenarios: el primero que tiene que ver con el conocimiento, que se conozca la ley, que se reconozcan otras formas de crianza, pero más importante es la percepción de la realidad en las comunidades”

El especialista en protección infantil de Unicef, Justo Solorzano dice que el riesgo que se prevé, es que se podrían incrementarse las uniones de hecho, sin embargo, dijo que se debe hacer conciencia principalmente a los padres, de que si ellos permiten o entregan a sus hijos en ese tipo de uniones pueden cometer delito.

“Es importante de que los padres de familia en las comunidades sean conscientes de que los niños no son objetos, no pueden venderse, no se pueden intercambiar, eso es delito y se llama: Trata de Personas con fines Matrimonio Infantil y, que tiene penas mayores a los 15 años de prisión”

Erick Cardenas, Exprocurador de la Niñez y la Adolescencia de la Procuraduría General de la Nación (PGN), considera que las nuevas reglas para contraer matrimonio en el país, sientan las bases para un cambio cultural

“Un cambio que debe darse en comunidades rurales en donde se sabe que cambian a niñas hasta por mercancía, son los inicios, ninguna ley garantiza su cumplimiento, lo que le toca al sistema de justicia es empezar a socializar esta ley para que empiece a tener el efecto esperado”

La defensora de derechos humanos, Hilda Morales, considera que lo que se necesita es sensibilización y divulgación de la ley, para su cumplimiento y cometido, entre los cuales menciona la continuidad de proyecto de vida de las niñas.

“Hay que apelar al carácter pedagógico de la ley, lo que busca es la transformación de una cultura que ha dejado olvidado la vida de las niñas y las vida de las mujeres”

 

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