¿Cuál es tu nombre?: Daniel; ¿Cuántos años tenés?: 21; y ¿por qué razón estás en Gaviotas?: mi delito es asesinato y portación de armas. ¿A los cuántos años cometiste el asesinato?: a los 16.

El centro correccional Gaviotas, una prisión juvenil que resguarda a 292 menores sancionados principalmente por asesinato y homicidio, abrió sus puertas a ConCriterio.

Tres chicos llegan a una sala dispuesta para esta entrevista: Kelvin de 20 años, Wilson y Daniel de 21: cumplen sanciones de 5 años por asesinato.

Están rapados, visten pants gris y llegan engrilletados. Ya en la sala, de puertas blindadas, son liberadaos, pero dos policías, uno de cada lado, vigilarán todo el tiempo:

Los jóvenes continúan estudios en la prisión juvenil

Siempre cargarán con el pasado, pero tratan construir otro futuro :

El otro año continúo la universidad, me llama la atención porque es algo que me va a beneficiar cuando ya esté a fuera. Cuando salga quiero buscar un trabajo y volver iniciar. Tengo una hija y no le quiero dar un mal ejemplo.

Esas son palabras de Kelvin, de 20 años, a quien le faltan dos años y medio para cumplir su sanción. En 2017 ingresó y a los tres meses decidió continuar con sus estudios. Hoy es un de los 8 jóvenes que se graduaron de bachiller.

El sistema correccional no los obliga estudiar, ha sido decisión propia, cuenta Wilson, a quien le faltan 4 años y medio de la sanción de 10 años por doble crimen.

 “Mis cambios han sido bastante. Cuando ingresé solo tenía sexto primaria en estos cinco años y medio, todos los grados los gané y este año me gradué de bachillerato y ahora me toca la universidad el año que viene.

Graduarse lo entusiasma. Él cree que afuera no lo hubiese logrado.

Yo ya planeé mi vida: yo le dijo a mi mamá que no se preocupe, que yo a la pandilla no regreso, con mi bachillerato y como voy a seguir la universidad sé que en más de alguna empresa voy a encontrar trabajo o quizá abrir un negocio propio.

El anhelo de Wilson es abrir una panadería, su papá era panadero y de él aprendió lo básico. Justamente hoy, Wilson, Kelvin y Daniel, se gradúan también de panaderos.

Los tres chicos han emprendido el oficio de la panadería en el correccional

Daniel, además del diploma que recibe hoy, concluyó este año tercero básico y sus planes son estudiar y aprender el oficio. El joven aprovechó los micrófonos y la presencia del subsecretario de Reinserción para pedir más insumos para la panadería. Sueña que lo que producen se venda fuera:

Hay carencias y son muchas cosas y es difícil que las cumplan: no tienen muchos monitores para darle el tiempo a cada sector para que salgamos a la cancha de fútbol a caminar, a despejar la mente y no siempre encerrado en las cuatro paredes. Salimos dos veces a la semana y nos dan tiempo limitado: 30 o 40 minutos, y como somos bastantes -40 en cada sector- y todos quieren recrearse y si a veces no alcanza el tiempo para todos.

Francisco Molina, Subsecretario de Reinversión de la Secretaria de Bienestar Social, dijo que Gaviotas deberá desaparecer con el nuevo Centro Especializado de Reinserción en construcción y donde se plantea un plan cero ocio. El funcionario dijo se privilegia la libertad y no la prisión para los chicos: 714.

había 1 mil jóvenes privados de libertad, hoy hay 690 -31 % reducción- Y todo se debe a un trabajo en conjunto del sistema de justicia que ha priorizado otorgar medidas no privativas de libertad.

Actualmente de los 690 jóvenes en los correccionales, 153 están de manera provisional, el resto ha sido sancionado.

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