Hace tres semanas un hombre de 33 años, quien declinó identificarse en esta nota, dejó el hospital provisional del Parque de la Industria. Aunque diagnosticado con Covid-19, nunca presentó síntomas: luego de cuatro semanas de encierro en ese campamento hospitalario volvió a sentir el aire fresco y su rostro recibió la luz del sol. Al salir dio gracias a Dios y también al personal médico.

Pero aquel muchacho de fuerte complexión, que permaneció encerrado en esas cuatro paredes, que durante la mañana están calientes como un horno y por la noche se congelan como un cuarto frío, guardaba su experiencia:

Da mucho miedo estar adentro porque se ven cosas muy feas: gente que está muy grave y un piensa que uno se va a poner en ese estado. Vi gente que ya no podían caminar, estaban con oxígeno, ya no podían hablar y pasaban tosiendo mucho.

Al final de la noche, parecía una pequeña batalla librada, pero los días parecían meses. Cada prueba que le practicaban era una esperanza: dar negativo y volver a casa.

Me hicieron tres hisopados y los tres salieron negativos. Todos los días me iban a revisar la temperatura, los pulmones, el corazón.

Le hacían las pruebas, pero los resultados no llegaban y eso lo angustiaba:

Cuesta que lleven las pruebas: supuestamente sale en 48 hrs, pero las están dando en 5 días y ahí es donde se va alargando –uno tiene que andar preguntando cómo sale en sus exámenes y nadie llega.

Esos retrasos prolongaron su salida y los momentos de pánico llegaron. No presentaba ningún síntoma, pero era testigo de cómo otros pacientes empeoraban y un hecho le quitaba la paz: no les proporcionaban mascarilla, pasaban días con el mismo cubrebocas, por lo que debió pedir favor a una doctora que le comprara:

Yo le dije: le voy a dar el dinero para comprar y me dijo “no se preocupe yo las voy a comprar” y me llevó la factura y no me quiso cobrar. La médica pagó de su bolsillo.

Un médico de ese hospital bajo el anonimato dijo que las mascarillas son contadas, pero que los pacientes pueden pedir para evitar el uso prolongado de una sola:

Al principio, se había trabajado con donaciones, pero se ha ido mejorando, el problema es que cuesta encontrar en el mercado ya que sus precios están sobrevalorados.

El paciente también se quejó de la comida: la comida a veces llegaba inservible y a veces solo nos daban un poquito de huevo con dos tortillas y un vaso de fresco -que a veces yo lo sentía mal- y yo iba a buscar agua y nunca había. ¿Alguna vez te quedaste con hambre? Una noche porque fue muy poco: una longaniza con pure de papa, dos tortillas y una naranja.

Hace dos semanas en redes sociales médicos del hospital publicaron fotografías de los alimentos y esto levantó críticas.

ConCriterio contactó con Arnoldo de León, representante de Banquetes de Guatemala, la empresa que provee la comida en el Parque del Industria los precios son:

  • Desayuno Q20.10
  • Almuerzo Q23.00
  • Cena Q22.00

Los pedidos varían según la cantidad de personal y pacientes. Sobre aquellas fotografías de León señala: 243

Llevaba un pan pirujo grande, fruta, la salsa ranchera en un vaso individual, fruta, atol; pero cuando ponen la foto dicen “solo esto es lo que se sirvió.

El médico consultado por ConCriterio respondió: la comida varía mucho, hay días bueno y malos, pero desde la protesta se ha mejorado.

Aunque la queja general es que la comida es poca y  los pacientes se quedaban con hambre, en especial los hombres. 

El representante de la empresa proveedora de alimentos afirma que la Contraloría General de Cuentas y la Procuraduría de Derechos Humanos han verificado la recepción y han certificado:

Yo lo entrego en un centro de acopio y de ahí no sé qué puede pasar: si se demoran 2 horas en entregarlo, si alguien no entrega las manzanas. Yo pierdo total control después de la entrega.

De León cuenta que al inicio ofreció una línea de mesa caliente en el hospital, pero los protocolos no lo permitieron, esta idea empieza a contemplarse y espera que se resuelva esta semana para que los paciente y médico tengan alimentos a temperatura adecuada.