Cada vez que Gabriela González, una profesora de 24 años, especializada en problemas de aprendizaje, ingresa al condominio donde vive, un agente de seguridad privada debe medirle la temperatura. 

“A visitantes y a residentes se les toma la temperatura al entrar. Cada vez que me la toman me marca entre 33 y 35 grados y a mis acompañantes también. Cuando me la tomo en mi casa me marca 36.6 grados. No sé si es el aparato que no sirve o varía por el tipo o marca del mismo”.

Alejandra Calderón, coordinadora de 35 años, que trabaja en servicio al cliente en una venta de aceites para carro, antes de que su empleador recurriera al teletrabajo, como parte del protocolo de entrada en su oficina, debían pasar por un termómetro:

“La verdad es que la temperatura que me marcó fue 35.4. Esto fue un día que, pues yo estaba yendo a trabajar, cuando empezábamos con la pandemia en abril. Fue en la oficina, antes de entrar”.

En los bancos, las marcas en el piso delimitan el distanciamiento entre cada persona.  A Arturo González, abogado de 36 años, han debido medirle más de una vez su calor corporal para que permitan su ingreso:

“En un par de ocasiones, tal vez porque he ido caminando o bajo del sol, naturalmente la temperatura me sube. Como dos veces me ha pasado que tengo más temperatura, me la vuelven a marcar y ya me dejan entrar”.

La fiebre es uno de los primeros síntomas que las personas contagiadas de coronavirus manifiestan en sus cuerpos. El termómetro se convirtió en una herramienta fundamental a la entrada de comercios, oficinas e incluso viviendas. 

La temperatura corporal normal oscila de los 36.5 a 37.5 grados. Con 37.8 grados ya hay fiebre, según los médicos. 

Pero, ¿por qué a algunas personas les marca una temperatura baja? 

El doctor Ronald Galdamez, especialista en medicina interna e infectología de adultos del Seguro Social, explica:

“No puede ser posible que alguien tenga 32 grados de temperatura. Eso debe ser un defecto de medición”.

A pesar de desconocer el porcentaje de falla de los termómetros, considera que influye el  instrumento, en dónde se toma. Los termómetros sin contacto son de uso frecuente.

“Son confiables. Diría yo que tienen 85 por ciento de confiabilidad de que la medición es correcta”. 

Existen cinco métodos para la toma de la temperatura: ótica (por el oído y “es bastante exacta”), sin contacto, oral, dactilar (termómetros de mercurio) y rectal. Pero por la patología del coronavirus, el doctor recomienda el método sin contacto. 

“Por el alto índice de transmisibilidad que existe del coronavirus, recomendaría el sin contacto”. 

En farmacias, hay termómetros sin contacto desde Q.291 hasta Q.525 y cuenta con un 99.8 por ciento de exactitud.