La promesa del MetroRiel
Lo que van quedando del legado del gobierno de Bernardo Arévalo.
Publicado el 30 Oct 2026

La presentación del proyecto del MetroRiel como la primera parte de un sistema de movilización de masas en el área metropolitana marca para el presidente Bernardo Arévalo la huella más significativa de su gestión de gobierno para los capitalinos. Claro, la huella que él quiere ver, porque los capitalinos y los habitantes del resto del país ven otras señales. Como los vecinos de Huité, por ejemplo.

Su administración no tiene control de las fuerzas de seguridad, de la Policía y del Ejército, que lo mismo protagonizan una matanza de civiles inexplicada en Zacapa que procuran desviar la investigación de un crimen político como el de Juan Francisco Solórzano Foppa implantando prueba a dos personas ajenas al caso. Eso también hace una muesca en la conciencia de la opinión pública.

La economía crece a un ritmo satisfactorio aunque insuficiente, gracias a la constancia ininterrumpida de las exportaciones y las remesas. Crece también gracias al incremento en el gasto público, aunque apenas se noten los resultados de ese aumento en el monto asignado a la inversión. Y eso también deja huella. Auqnue habrá de reconocerse el tino de encomendarle al Cuerpo de Ingenieros Militares de Estados Unidos la ampliación de los puertos, la construcción de la primera fase del tren y seis proyectos viales que la corrupción tan compenetrada con nuestra forma de vida hace imposible emprender de otra manera.

El gobierno languidece sin que se haya transformado en algún sentido positivo la capacidad de formulación y ejecución de proyectos públicos. Los presupuestos se han negociado por parte del Ejecutivo en el Congreso sin más logro que el control presunto sobre la agenda parlamentaria (precario control, pues los opositores lograron hacer elegir a un magistrado pro corrupción para la Corte de Constitucionalidad). Los presupuestos dejan la sensación de ser caros y ofrecer pocos resultados.

La desnutrición crónica la ha tenido fácil. No se percibe un esfuerzo contundente para combatirla pero es que, a decir verdad, tampoco hay un aparato de servicio público capaz de llevar adelante una campaña de esa envergadura. Combatir la desnutrición requiere una especie de coreografía bien planificada en donde actúan muchas instituciones nacionales y locales cada una con su función propia en el momento preciso. Y el aparato estatal de Guatemala, si fuera una orquesta, sonaría tan desafinada, tan a destiempo los instrumentos de viento con los de cuerdas y los de percusión, como el primer ensayo de una estudiantina. O quizá peor.

En esto, tampoco es que se haya echado de ver algún esfuerzo relevante. Un intento por hacer más eficaz a la burocracia nacional. El incremento en la contratación de personal a destajo para el Estado, los famosos 029, habla por sí solo de la falta de fe en transformar y construir instituciones.

En suma, lo que va quedando de cambio en la gestión de Bernardo Arévalo es la promesa de un tren de superficie sobre la antigua línea ferrea que atraviesa la ciudad de sur a norte. Es un acierto haber logrado un convenio de gobierno a gobierno con el Reino Unido. La seriedad y capacidad de los británicos y sus logros recientes en Perú, por ejemplo, hace albergar esperanza. Con esto, hay que decirlo con claridad: Arévalo hace más por el bienestar futuro de los capitalinos de lo que jamás hizo el grupo político de Alvaro Arzú con sus 40 años de administrar la capital. Lo de ellos fue una especie acotada de ‘mi familia progresa’.

No se sabe aún si el tren iniciara en Palencia y llegará hasta Amatitlán. O si más modestamente, como suele ser en Guatemala donde aún se construyen pasos a desnivel y carreteras de un humilde carril por vía, se limitará a ir del CentraNorte al Cenma.

Y luego pues sigue siendo una promesa porque aún no se ve el primer piochazo. Una promesa sólida, sí. Pero no más que eso.

Así nos enrumbamos hacia el año final de una gestión que inicio de la misma manera. Como una promesa.

Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.