Un dicho popular dice: el que parte y reparte se queda con la mejor parte. Esto es aplicable al Congreso de la República que el martes de forma exprés y a la media noche aprobó el presupuesto más grande de la historia: Q99.7 millardos y con la mayor deuda, Q32 millardos. Los diputados se asignaron una buena tajada.

El Organismo Legislativo tendrá en 2021, Q161 millones más que en 2020 y algunos incrementos llaman la atención, por ejemplo:

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  • Nuevas plazas de trabajo:

Se destinan Q25.5 millones para la contratación de personal temporal bajo el renglón 022, esta planilla actualmente funciona bajo un techo de Q170 millones anuales y en 2021 será de Q195.5 millones para pago de trabajadores.

En 2019, de acuerdo con un reporte de la Alianza Congreso Eficiente, el Legislativo tenía 2 mil 165 empleados, el 60% en el reglón permanente -011-.

 

¿Es necesario más personal para los diputaos?

Walter Menchú, analista integrante de la Alianza Congreso Eficiente y analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), señala que el Congreso no necesita más trabajadores:

Nosotros hemos dado seguimiento a estas contrataciones y contrastado con lo que dice la ley. Hemos visto que el renglón 022 ya está cubierto, incluso hay “buen grupo de personas” que no debería estar contratado en 022, que no debería estar trabajando ahí porque están en labores administrativas. Entonces con ese incremento adicional, están incumpliendo su propia ley, porque estas personas llegarían a labores de administración.

 

 

  • Comida para diputados:

El Congreso tiene actualmente un techo asignado de Q5.3 millones destinados a alimentos para personas. Para 2021 se recetaron medio millón de quetzales más para comida para diputados y personal de apoyo.

El martes horas después de la aprobación de este presupuesto, el diputado oficialista Carlos Roberto Calderón, justificó así que el Congreso les sirva alimentos:

“Por ejemplo hoy: yo llegué a trabajar a la 1 de la tarde, ¿qué nos dieron? Dos tiempos de comida, y yo no lo veo descabellado, no dieron dos tiempos de comida un tiempo de Subway y una cena modesta”.

Vicenta Jerónimo, de la Bancada para la Liberación de los Pueblos (MLP) que en enero sacudió al Congreso cuando rechazó privilegios como comida, teléfono y seguro de vida, lamenta que no haya habido escarmiento:

“Se evidencia que los diputados siempre comen de los presupuestos pagados por los impuestos, quieren seguir comiendo del congreso a través de normas internas y eso debería de revertirse”.

Vigilancia y seguridad:

Los Congresistas quieren también más protección, este año tienen un techo presupuestario de Q5.5 millones para seguridad y vigilancia. No les basta, para 2021 este rubro se incrementó en Q5 millones.

Marvin Flores, analista de Acción Ciudadana, una organización de fiscalización pública, comenta:

Es una desfachatez porque el país tiene otras necesidades en desnutrición, salud y educación y más con esta afectación hay que promover el tema de inversión social y estos gastos cuestionados son injustificados y más por la carga tributaria del país y más ahora con el Covid-19 y dos tormentas.

 

 

 

Los edificios y oficinas también son prioridad:

Los congresistas asignaron Q.1.1 millones, al techo de Q19.1 millones cuya programación detalla: reparaciones y remodelaciones en fachada del edificio central, Casa de la Cultura y Casa Larrazábal. Además, se aprobaron Q100 millones para la compra de un terreno y la construcción de un nuevo edificio para el Congreso.