Más calor, más concreto = menos agua
La crisis hídrica comienza a sentirse con mayor intensidad: más calor implica mayor consumo de agua y más urbanización significa menos infiltración hacia los acuíferos. Expertos alertan que el retraso de lluvias, la expansión de infraestructura y la falta de nuevas fuentes de abastecimiento puede agravar la escasez y hacer más frecuentes los racionamientos en distintas regiones del país.