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¿Qué sucedió en la aldea Semuy II en El Estor, Izabal? 03 días después de los hechos aún confusos donde fueron asesinados tres soldados y heridos dos lugareños, algunas luces empiezan a encenderse. Una de ellas es la ciencia: las armas con las que se quitó la vida a los militares no eran las de ellos.

Luis Ralda, ministro de la defensa, declaró que los comunitarios desarmaron a los militares y con su mismo armamento les dispararon. El informe de las necropsias del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) concluye que los hombres murieron “por proyectil del arma de fuego de carga múltiple, posiblemente escopeta”. Ese armamento que no lo usa el Ejército, según el vocero de Defensa, Óscar Pérez:

Ellos llevaban una fúsil marca Galil, calibre 5.56.

¿De quiénes eran las escopetas?

El Ministerio Público investiga el caso. El Gobierno sostiene que se trata de una ofensiva del narcotráfico apoyados por los comunitarios. Así lo afirma el vocero militar:

El grupo que atacó al personal y los asesinó está bajo investigación, pero está casi por confirmarse que son narcotraficantes.

Domingo Mucú, alcalde auxiliar de la aldea Semuy II, respondió una llamada de este reportero. Solo habla Q’eqch’i, pero delegó como traductor a un miembro del comité de desarrollo. Este declinó ser identificado en la nota, pero de entrada, ellos rechazan la versión oficial:

 Si las autoridades dicen que aquí hay narcotraficantes, creo no que tienen pruebas para declarar esa versión. Es como que diga que usted se robó un celular y no lo compruebo. No sé cómo dicen eso.

No respetaron el territorio

Con el respaldo del alcalde, el integrante del COCODE contó que los militares llegaron a en un vehículo que los dejó en la parte baja de la comunidad, los soldados caminaron y los lugareños se enojaron pues “entraron sin permiso a su territorio”:

Las señoras se empezaron a juntar para esperar la jornada de vacunas. Cuando estaban ahí, los soldados ya iban de regreso, entonces las mujeres rodearon a los miliares y les preguntaron: ¿Qué fueron a hacer? ¿a dónde fueron? ¿por qué no respetaron la ley de la aldea?

            Y según contaron, a uno de ellos no le gustó que les hicieran preguntas. Las mujeres dijeron: entonces ustedes andan haciendo algo malo aquí y acotaron: ¿acaso ya empezó otra vez el conflicto armado? ¿qué no hay Acuerdos de Paz? Al subteniente no le gustó y empezó a disparar al suelo para asustarlos y abrir paso -así dijo una señora-, pero ellas no tuvieron miedo. Y luego levantó el arma y no se sabe si dio órdenes, pero el resto de los soldados empezaron a disparar.

Un profesor de la aldea Semuy I, tiene otra versión:

Escuché que ahí aterrizó una avioneta de narcotraficantes y los elementos del Ejército los estaban persiguiendo, pero los criminales obligaron a la población a interrumpir la entrada de los soldados.

El Ejército reporta 3 militares heridos: uno será llevado al quirófano en el Centro Médico Militar por heridas en un riñón e intestino. Los otros dos, tienen rozón de bala en la cabeza, brazo y abdomen.

Una delegada de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos sostiene que dos comunitarios y un soldado fueron enviados al hospital de La Tinta, Alta Verapaz. Erick Ribaí, director de ese centro asistencial, respondió a una llamada de ConCriterio, pero declinó atender las preguntas.

En el hospital, al consultar sobre los pacientes, una secretaria respondió:

 “Caballero, fíjese que tengo órdenes verbales del director de no dar información de ningún tipo por lo delicado del caso”.

Los elementos del Ejército asesinados fueron trasladados ayer a las instalaciones del Ministerio de la Defensa en donde recibirán honras fúnebres.