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Crisis en el Organismo Judicial: Óscar Cruz pierde poder ante lucha por control
Se le sublevaron los magistrados al presidente Óscar Cruz. En la antesala de la integración de nuevas Cortes, mucha agitación y una pizca de esperanza.
Publicado el 22 Mar 2024

En el Organismo Judicial (OJ) las aguas han vuelto a la calma, pero después de unas olas altas y crespas capaces de marear al más valiente. Y ese no es Oscar Cruz, el presidente de la Corte Suprema, un hombre que habla quedito, miembro de la corriente de abogados liderada por Roberto López Villatoro. Los señores magistrados, todos, pero todos, se le vinieron encima porque él se había arrogado el derecho de nombrar al administrador y a todos los cuadros gerenciales del Organismo. Esto es, el manejo del dinero. Los magistrados forzaron que todos los altos cuadros admnistrativos pusieran a disposición su renuncia, empezando por José Toledo (Pepo), el amable ex Superintendente de Telecomunicaciones, escultor y coleccionista de arte, amigo entrañable también de don López Villatoro, a quien se había nombrado para dirigir las finanzas del OJ.  Con esta decisión, el magistrado Cruz vio reducido sensiblemente su poder en el corto plazo, pero más importante aún, su grupo de abogados perdió una fortaleza relevante, una moneda de cambio valiosa cuando resulta más  importante.

Se encuentra a las puertas el inicio del proceso para integrar las Cortes Suprema de Justicia y de Apelaciones. Y las corrientes de abogados vienen y van en sus esfuerzos por dominar el Poder Judicial, el más cooptado de todos los poderes del Estado, clave para hacer sobrevivir el régimen de impunidad para la corrupción o clave también para abrir el país hacia la democracia.

El ganador del episodio que puso contra las cuerdas a Oscar Cruz ha sido Néster Vásquez, quien cuenta entre sus huestes con la amable colaboración de Consuelo Porras, Fiscal General de la República. Don Néster solo llegó a magistrado de la Corte de Constitucionalidad porque doña Connie le quitó de en medio a Estuardo Gálvez pidiendo una oportuna orden de cáptura en su contra la víspera de las elecciones. Vásquez alinea a la mayor corriente de abogados burócratas al sol de hoy. La diputada Andrea Reyes ya fiscaliza que el Instituto de Justicia Constitucional no haga lo mismo que en su momento hizo el Instituto de la Víctima -cuando estaba en manos de Alejandra Carrillo- a favor de Néster y sus candidatos: jornadas proselitistas disfrazadas de jornadas académicas financiadas con fondos públicos.

El poder avasallador de Néster Vásquez motiva que otros grupos como los de López Villatoro y Gálvez se dispongan a disputarle al menos una parcela de las magistraturas de las altas cortes.

La corriente menor de abogados, la de quienes habitualmente han defendido la Constitución y logran escaso respaldo en el Colegio de Abogados, tan determinante para estas elecciones, incluso más que los decanos de las facultades de Derecho, es la de las Vacas Sagradas.

Como generosos financistas del proceso se menciona por estos días al siempre vivo Gustavo Alejos y a don Armando Escribá, recientemente beneficiado con impunidad a la carta.

Es en ese estercolero en el cual se define quiénes habrán de integrar las nuevas Cortes y es ahí donde el presidente Bernardo Arévalo tiene la batalla política más determinante de su primer año de mandato. Todo es que él comprenda cuán crucial es el proceso de integrar unas cortes confiables, no solo en términos de certeza jurídica para el país, sino en términos políticos.  Y luego, todo es que él se atreva a dar la batalla.

El Presidente puede propugnar por una renovación real del sistema de justicia y además alentar el fortalecimiento de corrientes de abogados deseosos de liberar al Organismo Judicial de sus captores.

¿Se entera su Secretaría de Análisis Estratégico de la relevancia de esta batalla? ¿Comprenden sus asesores más cercanos que para lograr alguna incidencia en la parte final del proceso necesitan de una bancada oficialista fuerte y respetable?

Que no le pase las de Óscar Cruz, que de un día para otro se quedó solo con la dignidad del cargo.

Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.

Sobre Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.