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El precario equilibrio de Bernardo Arévalo
Comunicar con eficacia. Persuadir a la población del acierto en sus pasos. Esa es una tarea indispensable para el futuro gobierno.
Publicado el 29 Sep 2023

La imagen de Bernardo Arévalo al estrechar la mano del presidente de la Cámara de Industria de Guatemala y recibir la copia del plan “Guatemala no se detiene” se estampó como un golpe en el vientre en algunos de sus votantes. ¿Tanta lucha para terminar como Alejandro Giammattei y Jimmy Morales presto a correr al encuentro del amo ante el primer chiflido?

Pero la imagen, por muy elocuente que parezca, soslaya detalles importantes. Bernardo Arévalo acudió a la invitación de la Cámara y frente a sus miembros pronunció un discurso en el cual agradeció el gesto, expresó su convicción en la necesidad de industrializar al país, pero también mencionó a la Fiscal Consuelo Porras como una figura golpista y antidemocrática. Porras ha gozado del respaldo de esa Cámara. Sus acciones de persecución a quienes han combatido la impunidad y la corrupción jamás han sido cuestionadas por los empresarios y su silencio avala.

El presidente electo se mostró suficientemente abierto para aceptar una invitación de los industriales, pese a estar convencido de no ser santo al cual le enciendan velitas, pero también se pronunció firme en su convicción de que manipular el sistema de justicia, en beneficio de quienes prefieren ignorar corrupción e impunidad, supone un obstáculo insalvable al desarrollo del país.

¿Qué impidió que esa actitud abierta y conciliadora, pero firme, del presidente Arévalo se convirtiera en la información más destacada de su comparecencia?

La falta de un esfuerzo de parte del gobierno entrante por difundir su mensaje.  Por eso prevaleció la simpleza de la imagen inicial. Una foto en las redes sociales puede ser muy poderosa.

El incidente solo sirve para poner en evidencia uno de los flancos más vulnerables que enfrenta el futuro gobierno de Bernardo Arévalo. Ningún gobernante ha tenido, desde Vinicio Cerezo hasta hoy, un desafío tan grande en términos de comunicación pública como el del partido Semilla.

Con un caudal electoral mayoritariamente urbano, de clase media, incentivado a acudir a las urnas para mostrar su rechazo al sistema de compadrazgo, privilegios y corrupción establecido, el gobierno de Arévalo se enfrenta al riesgo de cuestionamientos constantes por parte de sus seguidores. Por ejemplo, de cambiar de naturaleza para mimetizarse con el sistema que en campaña dijo combatir. Y, si se mantiene genuino en sus convicciones, difícilmente podrá prescindir de esos seguidores porque se verá sometido a la presión de unas instituciones cooptadas por la actual alianza gobernante, que mantiene mayoría en la nueva Legislatura y las cortes y cuenta con el Ministerio Público a su favor. El Presidente necesitará respaldo popular para enfrentar los insospechados intentos por desaforarlo y defenestrarlo.

Si a eso se añade que se encuentra inserto en un clima de polarización y antagonismo, en el cual el gobierno del partido Semilla ya es objeto de todo tipo de esfuerzos de descalificación, está más obligado que ninguno a comunicar eficazmente y responder con agilidad a la crítica. Por si fuera poco, está llamado a cultivar la esperanza entre sus seguidores, incluso cuando los obstáculos vuelvan, la marcha cuesta arriba.

El partido Semilla fue capaz de ganar las elecciones frente a una montaña de adversidad, en buena medida por la coherencia mostrada, vía su esfuerzo de comunicación, desde la actuación de su modesta bancada y el discurso proselitista. El cierre de su campaña, con ese mensaje desafiante proyectado sobre el edificio de la Cámara de Industria, que llamaba a darle al pueblo y no a las elites, el derecho de decidir su futuro fue sencillamente eficaz.

Pero los jóvenes que protagonizaron ese equipo de comunicación en campaña parecen haber perdido protagonismo y espacio ante un equipo marcadamente masculino, mayorcito en términos de edad, presumiblemente más conservador y menos interesado en hacer sentir incómodo al status quo, que acompaña al presidente electo.

¿Podrá Bernardo Arévalo lograr una mezcla de ambas corrientes para ejercer con eficacia el poder?

Lo primero que necesitará es comunicar de una mejor manera.

Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.

Sobre Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.