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Elecciones 2023: Manuel Conde para Presidente

Manuel Conde

Hay quien dice que Manuel Conde, el diputado del Partido de Avanzada Nacional, ex secretario general del presidente Jorge Serrano, y pre candidato presidencial del partido Vamos, por disposición de Miguel Martínez y el presidente Alejandro Giammattei (en ese orden) está en negación.

Simplemente no acepta que haya planes para sustituirlo.

Él explica que la Asamblea General del partido en donde habrá de ser proclamado se ha retrasado un poco por puras razones tácticas. El oficialismo está en espera que el Congreso apruebe una reforma a la Ley de Adquisiciones que permitiría a los alcaldes gastar los fondos públicos asignados generosamente de manera más alegre y sin esas molestas trabas que exige la rendición de cuentas. Muchos alcaldes están de acuerdo con volverse oficialistas de aquí a las elecciones, pero sólo si les permiten usar los fondos públicos como a ellos mejor les convenga. Es mucho dinero el que está en juego.  Cerca de Q3.5 millardos.  Y los alcaldes no confían en promesas al viento.

Al nomás lograrse ese pequeño asunto, le atribuyen a Manuel Conde, estará resuelto el problema y su candidatura se echará a volar con gran campaña financiada con fondos extraídos de los impuestos y el compromiso de cada alcalde de obtener 5 mil votos por municipio para el presidenciable oficialista. Eso lo colocaría teóricamente en la segunda vuelta. Lo demás será cuestión zurcir y cantar.

Pero hay otras fuentes dentro del partido oficial que aseguran otra cosa. Que en realidad Miguel Martínez ya no está satisfecho con el candidato y prefiere prescindir de él. No levanta. Es inconstante para la  pre campaña. Y a veces tiene opiniones propias. El problema es que en el vergel de figuras del oficialismo no hay muchas opciones disponibles para sustituirlo.

El presidente Giammattei siempre ha creído que Claudia Ruiz, la ministra de Educación que ha repartido las bolsas de alimentos desde tiempos de la pandemia y se ha llevado bien con Joviel, sería una candidata imbatible. Pero ni siquiera ella piensa lo mismo y no se decide a aceptar la candidatura.

Atribuyen a Miguel Martínez haber pensado en Janio Rosales, actual ministro de Economía, a quien le responsabilizarían de la prosperidad actual de la patria. Pero el esfuerzo por darlo a conocer tomaría más tiempo del disponible y su personalidad no parece lo suficientemente carismática.

De modo que a alguien se le ha ocurrido que Manuel Baldizón, el repatriado presidenciable, podría ser una opción buena para el partido de gobierno. Es una figura ampliamente conocida, a quien, a tenor de los tiempos, se podría presentar como una víctima más de la ingrata CICIG y a quien se podría promover con rapidez y eficacia.

Está aún vinculado a al menos dos procesos penales, pero goza de sus derechos políticos  mientras no haya sido vencido en juicio. Y ablandar la acusación en su contra o retrasar la etapa de apertura a juicio es cuestión muy fácil para un Ministerio Público donde el gobierno cuenta con una buena amiga. Si no se consigue que el juez le dicte prisión domiciliar, siempre podría hacer campaña por medio de sus hiijos y por redes sociales con videos y audios grabados desde la cárcel.

Baldizón, dicen los entusiastas, hasta podría ponerse de tú a tú con Zury Ríos en términos de popularidad y argumentos. Dice uno de ellos ¡qué venga Zury a hablar contra la corrupción y Manuel le presenta el caso de la sustracción de Q470 millones en que está involucrado su hermano mientras ella era diputada oficialista en tiempos de Portillo! ¡Todos tienen razones para hablar mal de la Cicig!

La verdad es que esa sería una campaña muy animada. Peculiar y nunca antes vista, incluso para una democracia de opereta como la de Guatemala.

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