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El presidente Bernardo Arévalo aseguró que durante el Estado de Sitio las extorsiones cayeron en 33%. Ya pasó un mes desde de que pandilleros coordinaron ataques para matar a 11 policías y destrozaron la cárcel de máxima seguridad Fraijanes II y José Cornel, subdirector de Investigación Criminal, apunta a un avance durante el estado de emergencia:
“Del 1 de enero al 16 febrero (2025) teníamos 3 mil 462 denuncias de extorsión y en ese mismo periodo de este año tenemos 2 mil 255, lo que representa una diferencia de 1 mil 207 casos de extorsión.
Pero los datos del ministerio de Gobernación publicados en la Plataforma para la Comunicación de Datos Estadísticos de la Incidencia Criminal (PLADEIC) revelan que las extorsiones crecieron 6% entre diciembre y enero.
Y las víctimas, en efecto, ven acciones pero no sienten alivio. Luis Mazariegos, director de proyectos de Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas:
“Para nuestro gremio, el pago de rutas y extorsiones sigue vigente. Treinta días es muy corto tiempo para tener una incidencia sobre los grupos como el nuestro que día a día tiene que afrontar esos territorios ya cooptados por los extorsionadores. Nosotros pedimos que esto siga por más tiempo y que en cualquier momento se pueda implementar otro Estado de Sitio y seguir poniendo presión a estos grupos”.
El martes extorsionistas atentaron contra recolectores de basura en la ruta al Atlántico. El comisario Cornel explica que son extorsiones sistemáticas: “Ya son rentas como le llaman los pandilleros.

¿Qué funcionó? La restricción de la visita en la cárcel fue clave, asegura Cornel, pues no ingresaron teléfonos a líderes las autoridades afirman que el 85% de extorsiones provienen de la prisión.
El empresario considera que las requisas tuvieron un efecto:
“La neutralización de las comunicaciones debe continuar; que los líderes no puedan comunicarse con teléfonos celulares o satelitales; que sean tomados como lo que son: delincuentes. También los operativos de búsqueda de otros criminales”.
El Gobierno también reportó la captura de 83 pandilleros durante el Estado de Sitio. Según los datos de PLADEIC, las residencias son más afectadas que los negocios (92% en 2025). El comisario asegura: “la gran mayoría de esas extorsiones no se pagan cuando requieren la asesoría de la División contra las Pandillas (DIPANDA)”.
Una familia de la capital sufrió 5 años la extorsión de pandilleros que ocuparon su vivienda. El propietario declina ser identificado: “¿cómo se solucionó? porque asesinaron a las personas de la pandilla, no hubo solución legal”.
Por recomendación de conocidos de su iglesia, su mamá alquiló parte de su residencia a los referidos, pero después supieron que eran pandilleros y con el tiempo:
“Dijeron que no tenían dinero y que no iban a pagar. La situación se empezó a complicar y les dijimos que no pagarán nada, pero que se retiraran; pero dijeron que no. Dejaron de pagar la luz, se las cortaron y empezaron a robar luz de las casas vecinas. Empezaron a vigilarnos y nos tuvimos que ir, pusimos la denuncia en el Ministerio Público (MP), nos explicaron que esos procesos son muy tardados, que no los podían desalojar, sino con orden de juez”.
Durante dos años convivieron con sus extorsionistas: “fue bastante agobiante darte cuenta que estabas viviendo con personas que te estaban extorsionando y amedrentando”.
En 2025, el lunes fue el día con más extorsiones 16.5%; la amenaza suele suceder entre las 12pm y 6pm. Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez registraron mayor incidencia. En total aumentó 3.5% la extorsión comparada con 2024.

