El juego de las simulaciones
Trampas torpes, simplísimos chanchullos, son suficientes para atar de pies y manos al sistema. ¿Pero engañan a alguien?
Publicado el 17 Abr 2026

La mayoría de comisionados pueden muy orondos dar por bueno el doctorado de Consuelo Porras haciéndose los desentendidos con el plagio de la tesis. Pueden sumarle a su nota puntos hasta llegar al infinito. Si ya en un momento se llegó a considerar que el Ministerio Público bajo su dirección excedía el 100 por ciento de efectividad, como si lograra satisfacer toda la demanda de justicia penal del país, ¿por qué no colmarla en su calificación hasta considerarla casi perfecta?

Por el contrario, una mayoría de postuladores bien puede certificar que un juez con 30 años de carrera sólo empezó a ser abogado en enero recién pasado. No habrá fuerza por debajo del cielo capaz de contradecirlos.

Pero a la sociedad a la cual pertenecen esos postuladores, que a partir del día sábado volverán a sus vidas regulares, sin llamar demasiado la atención de nadie, no la engañan.

Consuelo Porras sólo es una heroína para los más corruptos y los más poderosos de Guatemala. Incluidos en ese renglón ciertos dueños de los mayores capitales, quienes se engañan al creer que a ellos también les sirvió casi con la misma eficiencia que a Manuel Baldizón y a Alejandro Sinibaldi. Para el resto de los guatemaltecos, la mención del nombre de la Fiscal General de forzado nombramiento hace cuatro años, evoca la podredumbre del sistema de justicia. Evoca la deseperanza. La frustración de saber que en este país no habrá obra pública decente por los siglos de los siglos. Ni habrá salud para la mayoría. Ni educación de calidad.

Sin justicia y con impunidad para quienes se enriquecen a partir del Estado es impensable que haya desarrollo real. Y que luego pataleen por la falta de carreteras los empresarios.

Mientras escribo esta columna hay pocas razones para creer que la nómina a entregarse al Presidente -para de ella elegir a un nuevo Fiscal General- tendrá más de un nombre decente.  El esfuerzo de la mayoría de los postuladores, encabezados por la presidenta del Organismo Judicial, igual que procuró su antecesora cuatro años atrás, se encamina a cerrar toda posibilidad de desembarazar de su captura al Ministerio Público. Y ya veremos si el presidente Arévalo se aviene a designar a un Fiscal que no inspire la menor confianza simplemente porque tiene que cumplir con lo que la ley le manda. Aunque con ese cumplimiento defraude por completo a quienes, al votar por él, confiaron en construir un país en democracia.

Los guatemaltecos estamos imbuidos en un juegode simulaciones muy burdo y muy precario, pero no por eso menos eficiente para alcanzar el objetivo de las elites: impedir que algo cambie.

Simulamos respeto a las instituciones, cuando en realidad nos dedicamos el día entero a socavarlas.

Juramos lealtad al régimen legal para luego falsear el contenido esencial de la norma mediante el otorgamiento a la Fiscal de unas calificaciones fantasiosas y damos por buena la desaparición de una vida de trabajo por un mero registro insulso.

Después nos quejamos de que en el país no haya carreteras. Ni confianza en el futuro. Ni posibilidad real de progreso.

Juan Luis Font
Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.

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Sobre Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.