¿Eres tú Sinaloa?
El fallido intento de presentar al magistrado constitucional favorito de las elites como un baluarte antinarco.
Publicado el 27 Feb 2026

De todos los magistrados a la Corte de Constitucionalidad (CC) de las últimas dos décadas ninguno ha sido igual de confiable, de voto seguro, de trato inmejorablemente servicial y siempre con un oído atento para escuchar a la elite económica del país como Roberto Molina Barreto.

En su larga carrera, al magistrado Molina le ha fastidiado especialmente competir dentro de la Corte con el liderazgo de su colega magistrada Gloria Porras, quien solía ganarle las discusiones previo a resolver asuntos de gran relevancia para el país. Por eso, esta última magistratura fue la más plácida para él. Pudo deshacerse de su rival, la magistrada Porras con el concurso de políticos como Alan Rodríguez, jueces como Geovanni Soto y el aplauso sin medida de los grandes capitales guatemaltecos.

Él encabezó su expulsión de la Corte y eso le trajo mucha satisfacción y alivio. Pero además, Molina Barreto se mantuvo en alineación casi perfecta con la Corte Suprema de Justicia de Patricia Valdez (a la cual prolongó casi por cinco años en sus poltronas). Su relación era inmejorable con el Ministerio Público de Consuelo Porras a quien forzó a incluir en la nómina para ser reelecta. Fue amigabilísima con la Legislatura subordinada a Miguel Martínez. Y aunque siempre sometida a la condición volcánica del carácter de Alejandro Giammatei (nadie sabe nunca cuándo va a estallar la siguiente erupción), la verdad que el magistrado no puede quejarse del trato con el expresidente.

Pero aquellos tiempos cambiaron con la llegada del tímido y dulce Bernardo Arévalo. Hubo que forzar un poco la Constitución para argumentar a favor de que el MP persiguiera al partido ganador de las elecciones presidenciales hasta cancelarlo. Fue necesario ir más allá de los límites legales para concular los derechos de los diputados electos por el partido oficial. Y quizá le pidieron demasiado, pero él siempre se brindó a entregarlo todo, cada vez que le pedían validar las actuaciones de la Fiscalía a favor de algún corrupto célebre.

Nada de eso, sin embargo, habría afectado su imagen.

En cambio, hoy que se libra una batalla a brazo partido por colarlo en la nueva Corte, la que se inaugura en abril próximo, el magistrado Molina Barreto padece otros daños. Por un lado, se procura asustar a los diputados al Congreso (el único órgano designante dispuesto a tomarlo en cuenta), con el petate del narcotráfico para forzar su designación. Una congresista estadounidense, María Elvira Salázar, así lo sugiere en Twitter.

Da a entender a los diputados que Estados Unidos prácticamente consideraría cualquier otra elección, que no sea la de Molina Barreto, como un apoyo al narcotráfico. Y baste ver quien replica la consigna de María Elvira Salazar, para identificar de dónde vienen los tiros. Varios de ellos han sido favorecidos con exculpaciones penales por parte de Consuelo Porras desde el Ministerio Público. Y no por casualidad están alineados o se identifican conintereses de las elites.

El problema es que se le quiera presentar a Molina Barreto como un adalid de la lucha contra el narco cuando la Prensa Comunitaria ha recordado oportunamente al menos cuatrofallos en los que participó Molina Barreto en la Corte de Constitucionalidad en favor de personas acusadas de narcotráfico. Ahí tambalea el argumento central para forzar su elección. De resultas, el magistrado que tan amable ha sido con quienes dominan los negocios en Guatemala está a un paso de quedar fuera de la Corte.

Juan Luis Font
Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.

Sobre <a href="https://concriterio.gt/author/jlfont/" target="_self">Juan Luis Font</a>

Sobre Juan Luis Font

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