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Las elecciones del Rey de los Brayans
Muchacho que vino de Santa Lucía Cotz y pronto irá para Italia.
Publicado el 23 Jun 2023

Cuando usted ingresa al museo montado por el gobierno de Alejandro Giammattei en el Palacio de los Capitanes en la Antigua Guatemala, se encuentra en la entrada con la figura tallada en piedra de un felino de pene erguido. El texto al calce de la pieza la identifica como “El Tigre de Cotzumalguapa”. ¿Adivine quién es oriundo de esa tierra caliente que ha producido tanta pasión como caña de azúcar en los últimos cuatro años?

Ese es un museo nutrido con piezas de indudable valor histórico para el país, presentadas sin demasiado orden ni concierto, ni un concepto claro de curación que permita explicar algo coherente a partir de la colección ahí expuesta. Pero sirve en su umbral para rendirle un sentido y lúbrico homenaje a quien encarna el poder político y económico emergente en Guatemala. El ingeniero a la carrera Miguel Martínez, el muchacho de Santa Lucía Cotz, es el palpitante corazón del gobierno y por eso a él se le cuadran la Fiscal General de la República, el jefe de Estado Mayor de la Defensa, ministros y magistrados, jueces, asesores, constructores, proveedores de medicamentos y todo tipo de servicios y operadores de negocios. Se le adula de las maneras más creativas y más emocionadas, como lo hace con sutileza y pretendida elegancia el ministro de Cultura colocando al inicio del museo al Tigre de Cotzumalguapa.

Miguel Martínez es, sin ser candidato a nada, el protagonista estelar del proceso electoral 2023.

El ha decidido quién se inscribe y quién no en estas elecciones. Lo ha definido a partir de calcular quién puede poner en riesgo su proyecto y quién en cambio puede ser un buen aliado para sus planes cuando se instale la nueva Legislatura.

Miguel Martínez es el rey de los Brayans y aspira a seguirlo siendo por mucho tiempo. Las elecciones en las cuales usted depositará su voto este próximo domingo están llamadas a prolongar su capacidad de definir por medio de la elección de diputados para su bancada a dónde van buena parte de los fondos públicos en cada presupuesto nacional. Sobre todo qué obras físicas y qué proyectos de sus padrinos de negocios serán financiadas con los impuestos o los préstamos que pagamos todos. Su sueño es que su reino no concluya con el periodo de gobierno de Giammattei, que se prolongue al infinito y más allá.
Brayan (del inglés ‘Bryan’) es el nombre propio importado de Estados Unidos, tan popular en los barrios obreros de Guatemala, que constituye una forma de caracterizar la aspiración de alguien que proviene de un origen económico y social modesto. Arribistas o trepadores se les llama desde una visión clasista de la sociedad. Pero así se percibe a buena parte de los políticos guatemaltecos, sin fortuna hasta echar mano de los negocios con fondos públicos, o al funcionariado de Estado, o al magistrado por muy alto que se encumbre en las Cortes.

Miguel Martínez es la personificación de Brayan. En las primeras de cambio procuró para su familia una mejor vida y la trasladó de su modesta casa de Santa Lucía a una residencia muy bonita en la Antigua Guatemala comprada a nombre de alguien más, cerca de donde se exhibe al Tigre de Cotzumalguapa.

Hombre leal a su pueblo ha invertido en los equipos de fútbol y basquetbol de Santa Lucía y ha conseguido que su rendimiento sea mejor para gloria de su amado municipio. Ha montado negocios propios y ha repartido sin miserias plazas de trabajo a sus amigos en el Estado.

Todas esas cosas buenas quiere seguir haciéndolas el Rey de los Brayans. Por eso se empeña en lograr la mayor bancada posible en las elecciones.

Por supuesto que a Miguel Martínez le toca disputarse el poder con otros integrantes de la alianza. Y esa disputa no es cordial ni amigable, se pelea a codazos y tarascadas, con la ayuda de muchos fondos públicos y un Tribunal Supremo Electoral obsecuente. Sin embargo, una vez dirimido el pleito, volverán a contentarse lo contendientes y buscarán el acuerdo para repartirse el botín correspondiente según le haya ido a cada uno en las urnas.

Miguel contará con una bancada propia de más o menos 30 integrantes, según las proyecciones en las vísperas del voto. A ese grupo sumará una buena cantidad de diputados hechos elegir por medio de partidos satélite a los cuales financió a cambio de nominar a quienes humanamente ya no era posible incluir en los listados de candidatos del partido Vamos.

El Rey de los Brayans pasará la noche del domingo con una sonrisa en los labios porque esta elección le habrá de prolongar en el poder. Y confía en que los votantes y la sociedad organizada se ufane tempranito el lunes 26 de haber llevado a cabo otra proceso electoral más que demuestra la fe en la democracia, la vocación cívica y el amor a la patria de la mayoría de buenos guatemaltecos.

Arriba Cotzumalguapa.

Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.

Sobre Juan Luis Font

33 años de hacer periodismo, reportear, conducir, fundar y dirigir medios.