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La Laguna de Chicabal en Quetzaltenango recibe todos los años agradecimientos y ruegos a la orilla de sus aguas. Las mujeres, que llevan ofrendas, son las “contadoras del tiempo”, pues están pendientes del clima todo el año, y en estas últimas semanas ruegan por la lluvia. Soledad Leiva, contadora del tiempo, de 53 años:
“¡Hay sequía! se está secando nuestro maíz, nuestras plantas. Entonces le pedimos a las energías de los 20 nahuales, al universo: agua, fuego, aire y la madre tierra que nos ayude para que venga la lluvia, por nuestras cosechas, nuestros alimentos.
Aunque en regiones ya inició la época de lluvias, aún no alcanza sus niveles; y hay zonas, como la capital, donde las precipitaciones son ocasionales o fugaces. En la capital, hay colonias donde alertan a los vecinos que el agua de los pozos disminuyó y advierten que, si la situación no mejora, racionarán el líquido.

En las urbes, el principal abastecedor es el agua subterránea y Karla Pérez, coordinadora de Hidrología en el Instituto Nacional de Sismología Vulcanología Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), nos dice:
Si a esto le sumamos el crecimiento de infraestructura de la ciudad, esto hace que se impermeabilice el suelo; el pavimento no permite que el agua se infiltre y eso provoca que disminuya la recarga hídrica.
Mayo reportó más calor y menos lluvias: solo llovió la cuarta parte comparado con mayos del pasado.
“Mayo, junio y julio, de acuerdo con la perspectiva, sí se espera déficit de lluvia, extraemos más agua de los pozos; cada construcción es un pozo nuevo y todos extraen agua del mismo acuífero y no lo estamos recargando con la misma velocidad”.
Más demanda de agua, menos recargas hídricas, afirma Claudio Castañón, hidrólogo: Las plantas transpiran más y necesitan más riego, nosotros mismos consumimos más agua por deshidratación. no es tan descabellado el racionar y es una medida de adaptación para no quedarnos sin recursos; pero no es solo que no ha llovido, sino que la urbe ha crecido y hay mayor impermeabilización y, por lo tanto, menos disponibilidad de agua en los acuíferos.
Castañón refiere que el problema será más frecuente:
“La ciudad de Guatemala así como fue creciendo, debió crecer en servicios como agua potable; y después del proyecto Xayá Pixcayá ya no se desarrolló otro de tal magnitud. Y definitivamente sí es necesario, vamos a vivir con más frecuencia ese tipo de inconvenientes, por lo que sí es necesario evaluar el transporte de agua de otras regiones donde hay bastante recurso hídrico y poca población.
El acueducto Xayá Pixcayá abastece al 39% del área metropolitana, fue inaugurado en 1970 y transporta agua desde Chimaltenango hasta Lo de Coy, Mixco.

La funcionaria del INSIVUMEH también apunta: tenemos que tratar también el agua que desechamos: las plantas de tratamiento muchas no sirven, las municipalidades no han hecho nuevas plantas. Si no tratamos el agua para descargarla de nuevo a los ríos, no vamos a poder utilizar el agua superficial, la cual podría ser una fuente de abastecimiento si no estuviera contaminado. Y que haya ordenamiento territorial que permita que las zonas de recarga hídrica puedan funcionar para recargar los acuíferos y si hay una explotación, hay que racionar porque muchos desperdiciamos el agua.
Y Castañón refuerza: tener áreas de bosque identificadas, que no se impermeabilicen con desarrollos habitacionales o industriales para que haya una constante infiltración.

