Instituciones públicas erogan miles de quetzales para cocinar y alimentar a sus directivos con los salarios más altos de la administración pública. No existen controles efectivos de la Contraloría General de Cuentas.
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Instituciones públicas erogan miles de quetzales para cocinar y alimentar a sus directivos con los salarios más altos de la administración pública. No existen controles efectivos de la Contraloría General de Cuentas.
¿Es esto evitable para un gobernante guatemalteco que no transforme al ineficaz estado nacional?
La magistrada Dina Ochoa cuestionó en la Corte de Constitucionalidad si ordenaron racionar los alimentos que recibe de la cocina del tribunal. El reclamo ocurrió después de que, según fuentes de la CC, pidió 59 platos de comida para su casa. La CC negó que racione la comida a magistrados y reconoció que, sin norma existente, sirve desayunos y almuerzos a los togados.