La llegada de Gabriel García Luna al Ministerio Público abre expectativas de cambio luego de ocho años de la cuestionada gestión de Consuelo Porras. Su plan de trabajo promete independencia, respeto a los derechos humanos y una persecución penal “selectiva e inteligente”, mientras fiscales, empresarios y organizaciones civiles advierten que el principal desafío será recuperar la confianza en la justicia y frenar las prácticas de criminalización dentro de la institución.

