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Guatemala por ahora no será “tercer país seguro”, la firma del acuerdo con Estados Unidos logró frenarse.

El convenio pretendía convertir al país en territorio para migrantes de otros países mientras Estados Unidos decidía concederles asilo en su nación.

En la actualidad nuestro país ya es un casa para miles de extranjeros: entre enero 2108 a junio 2019 el Instituto de Migración reportó que 10 mil extranjeros obtuvieron residencias permanentes o temporales.

Las comunidades más grandes radicadas legalmente en Guatemala según el informe de Migración son:

  1. Venezuela 1 mil 408 residentes
  2. El Salvador 1 mil 320
  3. Estados Unidos 1 mil 260
  4. Honduras 658
  5. México 609
  6. Nicaragua 588

Buenas y malas experiencias

Para ellos dejar su país ha significado un sacrificio que se convierte en pesadilla cuando en los lugares donde deciden vivir no son bien recibidos. Herika Velásquez una venezolana que vive con su esposo y 3 hijos desde hace 10 años en Guatemala comenta su experiencia en el país:

He tenido buena receptibilidad de los guatemaltecos: han sido gente muy bondadosa; pero sí duele bastante saber que hay mucha xenofobia, hay países donde hay sectores de la sociedad que no están de acuerdo con que estemos allí, pero no es el caso de Guatemala. Nosotros acá no hemos sentido discriminación y  podría decir que la mayoría de venezolanos opinan igual que yo; pueden haber casos, pero son muy aislados.

Menos suerte tuvo una comunidad de judíos que vestían sus túnicas, hablaban otro idioma y tenían costumbres diferentes a las del lugar. En 2014 fueron expulsados de San Juan La Laguna, Sololá. Aquel año el consejo de vecinos desarrolló una asamblea para exigir al alcalde Rodolfo Pérez, que suspendiera los servicios básicos a los judíos y él aceptó. La mala experiencia la narra uno de los extranjeros.

Estábamos en una situación muy peligrosa, nos cortaron el agua, la electricidad y decían que la siguiente fase era matarnos.

Nosotros solo queremos vivir en paz y hacer una ciudad de provecho para nosotros y para todo el país.

Por aquella decisión el alcalde fue condenado a un año de prisión conmutable en 2017.

Sobre la actitud de rechazo a los extranjeros, el padre José Luis Carvajal, director de la Casa del Migrante en la zona 1 de esta capital, comenta:

Es de alguna manera natural ese temor al que viene de fuera, que alguna manera nos confronta con otra cultura y otra forma de vivir, eso parecería que está en el ADN de cada persona.

El religioso expresa que los recientes movimientos de migrantes centroamericanos pusieron en evidencia los niveles de tolerancia de los guatemaltecos:

Estas caravanas sacaron lo mejor de muchas personas, pero también lo peor. Desde discursos agresivos llenos de xenofobia, pero también grandes muestras de solidaridad y compasión.

Estigmatización

Carvajal considera que la necesidad de oportunidades de estos grupos son aprovechados incluso por los sistemas políticos:

Con toda seguridad, el hecho de sembrar miedo ha sido una herramienta de control y contención migratoria. Se trata de una estrategia que pretende eliminar las migraciones.

Desde lo público

El pasado lunes el hospital departamental de Totonicapán emitió un oficio a través del cual señalan que la ola de migrantes que atraviesa el país ha generado: aumento en las extorsiones, robos y actos que vulneran a la población de ese departamento.

En el documento, las autoridades del hospital  manifestaron que: la prioridad de atención se centraría en la población. Además, informaron que se reforzarían los sistemas de seguridad: para ingresar al hospital todos deben presentar su DPI.

José Luis Arreola, asesor del hospital reconoció que se trató de un error y aclaró:

Aquí toda persona que venga, tendrá derecho a la salud a todos se les va a atender.

La nota del hospital motivó a que delegados de la oficina del Procurador de Derecho Humanos (PDH) solicitarán un informe circunstanciado a las autoridades.