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Ha sido invitada de la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, en dos ocasiones. Es la menor de nueve hermanos, tiene 41 años, cria sola a su hijo, quien hoy tiene 17 años. Su nombre: Norma Baján, una mujer kaqchikel originaria de San Lucas Tolimán, Sololá. Graduada en 2007 como administradora de empresas. Aficionada al deporte, a la música salsa y su nahual es el Keme: para ella representa el fin y el inicio de nuevos ciclos.

 “Yo a Norma la conocí por una de esas casualidades geniales de la vida. Una amiga americana que vive en El Salvador me pidió que me pusiera en contacto con un proyecto al cual ahora apoyo mucho que se llama Maia, el proyecto está en Sololá y me sorprendió mucho”.

Es Roberto Paiz, un publicista amigo de Baján. El proyecto del que habla fue el que los unió y uno de los logros por lo cual destaca. Colegio Impacto o Maia, como se le conoce, es un modelo educativo integral dirigido por Baján en Sololá. El  centro educativo brinda apoyo a 147 niñas indígenas del área para que continúen estudios secundarios y universitarios.

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En enero de este año el Colegio Impacto ganó un premio a la innovación en Emiratos Árabes Unidos por ser un centro que permite acceso inclusivo y equitativo, sostenible  a una educación de calidad en el mundo.

Norma Baján creció en una familia con limitaciones económica, sus papás tenían dificultades para pagar la comida y la educación de ella y sus 8 hermanos. La iglesia católica  se convirtió en los años 80 en un soporte para  su familia. Allí conoció a la madre Herlinda, una religiosa de Minnesota, EE.UU., a quien  recuerda como una mujer tenaz.

Baján se considera una mujer  visionaria. A sus 8 años la religiosa la inspiró, así lo cuenta:

Lo que tú ves en tu comunidad, eso es lo que te inspira. Y lo que yo veía era mujeres que viven en pobreza, entonces yo decía “de plano eso me toca”. Pero cuando yo tuve la oportunidad de ver a las monjas que daban clases, leían libros, manejaban carros, tocaban guitarra. Entonces dije: si ellas hacen eso, entonces ¿por qué no puedo hacer lo mismo? Ellas me inspiraron a hacer algo diferente. Y es por eso que en Maia Guatemala busco oportunidades para que las niñas se desarrollen”.

Es la mujer detrás de ese esfuerzo educativo de esas niñas con promedios por arriba de 85 puntos, de esas adolecentes que quieren ser ingenieras, doctoras y presidentas. Roberto Paiz, así lo describe:

Ella es la luz y el espíritu detrás de todo este proyecto. Si uno habla con las niñas en el colegio, las niñas ven a Norma como su ejemplo, a eso ellas se quieren aferrar y eso es lo que logra Maia: darles esperanza y darles un camino.

Cuando habla de Baján, Paiz se emociona y sus ojos se llenan de lágrimas:

Me inspira admiración absoluta porque yo no sé si yo habiendo nacido  en el mismo lugar que Norma, hubiera logrado hacer una décima parte de lo que ella ha hecho. Siendo un hombre urbano con educación en el extranjero, aun así me cuestiono si he hecho la mitad de lo que ha hecho ella por este país. Y ella nos invita a cuestionarnos.

Como lo marca su nahual, su vida es de ciclos: ahora incursiona en el deporte, en mayo participará en un triatlón; y en el futuro quiere ser diputada.