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¡Hola soy Simón! y como muchos otros juego videojuegos desde pequeño, solo que en mi caso se convirtió en una adicción que hizo mi vida más difícil. Mis amigos me mostraron un juego online competitivo: jugamos juntos, hablamos a través de micrófonos y nos divertíamos muchísimo. Se convirtieron en mi estilo de vida, pasaba todo mi tiempo libre jugando y por supuesto en la escuela siempre estaba exhausto y cuando no lo estaba no podía dejar de pensar en el juego.

La historia de Simón se cuenta en un video animado compartido en Youtube y habla sobre la realidad que viven muchos chicos en Guatemala y el mundo.

Cada mes son millones de descargas las que reportan las aplicaciones en línea, los juegos más populares en la actualidad son: Freefire, Fortnite, Call of Duty y Pubg con contenido violento y competitivo que provoca adicción en algunos jóvenes, como el caso de Abner Leiva, un chico de 21 años, originario de Petén y que combina estudios y trabajo, pero no siempre fue así:

En lo personal a mí me afectó: ya solo quería pasar jugando y dejé de trabajar. Me levantaba, desayunaba, me ponía a jugar y así era la rutina todo el día, pero como es una adicción.

El mejor del juego

Las constantes innovaciones en el mundo de los videojuegos, la facilidad para adquirir los productos, el acceso a conectividad y la presión de los amigos y desconocidos virtuales son algunos de los elementos que Leiva considera lo llevaron a convertirse en adicto a los juegos de video, además de que su trabajo era en centro de computo:

 “No dormía porque uno quiere ser mejor que todos en el juego y como hay rangos del 1 al 100 donde están los mejores del mundo. Todos te observan y uno quiere estar en las mejores posiciones para que todos vean que sos bueno y es ahí donde uno se envicia y empieza a dejar todo”.

Gasto económico

Su vida social y otras actividades deportivas pasaron a segundo plano. Pero la más grave fue alejarse del colegio y del trabajo, este último proveía ingresos para mantener su adicción al juego y la inversión no era menos: Q6 mil se gastó en una ocasión en un tiempo indefinido.

Ese es otro problema, toda vez tenés una tarjeta de crédito compras tarjetas de Google Play y en los juegos adquirís diamantes y otras cosas y yo dejaba de comprarme ropa o zapatos por estar “invirtiéndole a juego” y pasa que aunque uno no quisiera si sale algo nuevo, uno y lo compra.

La salida

Luego de un año sumido en el vicio del juego, el chico petenero encontró en su vida algo que lo hizo salirse de las pantallas del juego y volver a la realidad:

Yo estaba perdido en eso hasta que conocí a una novia y le puse mucha atención a ella porque me enamoré y ella me logró sacar de eso.

Mientras que la situación del animado Simón fue:

Aún tengo problemas para estudiar, pero al menos dejé de arruinar mis chances para el futuro mientras aún podía. No creo que los videojuegos sean malos, no haré lo del año pasado, pero sí lo que hacía antes cuando solo jugaba unas horas.