En las últimas dos semanas el alcalde de la Antigua Guatemala, Víctor Hugo del Pozo, ha hecho anuncios al pueblo antigüeño, que para algunos han caído como balde de agua fría, en tanto una gran parte de vecinos aplaude las decisiones del concejo municipal, según se evidencia en los comentarios de Facebook, la red social por la cual el jefe edil ha salido a pedir que:

  • No alimenten a las palomas de las distintas iglesias en la ciudad colonial, la razón: dañan el patrimonio.
  • No compren productos a vendedores ambulantes: eso no contribuye al ordenamiento.
  • No recauden fondos en la calle y si lo hacen serán multados hasta con Q20 mil (dirigido en especial a los bomberos)
  • Quiten los anuncios exteriores de los comercios pues generan contaminación visual.

Pero la decisión que genera más controversia es:

  • El jueves y viernes Santo, bares y restaurantes no podrán abrir sus puertas, ¿por qué? por el expendio de licor en que el jefe edil se contradice:

Viernes con el Alcalde de La Antigua Guatemala, Víctor Hugo Del Pozo

Estimados amigos, vecinos de Antigua Guatemala y amigos de esta magnífica ciudad quiero decirles que a lo largo de la última semana el Consejo Municipal autorizó después de una amplia deliberación el cierre de los bares y discotecas para los días jueves y viernes Santo Esto con el fin de preservar nuestras tradiciones, el respeto a lo que significa los diferentes consejos profesionales y de la forma de la espiritualidad que vivimos los antigueños esta época tan especial.

“El concejo municipal después de una amplia deliberación se decidió el cierre bares y discotecas para jueves y viernes santo con el fin de preservar nuestras tradiciones, el respeto a lo que significan los diferentes cortejos procesionales. La ordenanza, no incluye, no toca no menciona el tema el tema de las bebidas fermentadas, es únicamente el cierre de aquellos lugares que funcionan como restaurantes pero que operan como bares, vamos a dar a conocer un listado para que los vecinos sean fiscalizadores”.

Solimar Ortiz, una ejecutiva de ventas de 35 años y vecina de la Antigua Guatemala, acepta y apoya las medidas anunciadas por del Pozo ya que señala que la ciudad no tiene orden:

Nosotros los antigüeños nos identificamos con estas fechas, nos gusta ir a ver las procesiones por tradición o religión y se debe tener respeto; que no haya personas con efectos de alcohol haciendo escándalo.

La vecina, aunque es católica, no suele participar en las procesiones. Víctor Estrada, otro vecino de 37 años, dedicado a la docencia, tiene una opinión contraria, pese a que él carga  procesiones durante la Semana Mayor:

Yo creo que ellos hubieran puesto un horario adecuado, porque tanto comercio no se beneficia con ese cierre. Se hubiese colocado quizá una prohibición con venta de licor.

Los afectado directos son los comercios, los propietarios fueron tomados por sorpresa con el anuncio. Lorena Vásquez, representante de la Asociación para la Defensa de Restaurantes y Bares en La Antigua, ve el impacto en dos en dos vías: para el trabajador y el empleador, ambas en la parte económica.

Desde el punto de vista del trabajador afecta porque ellos preguntan si les va a pagar, si les va correr, si van a tener trabajo. Y son preguntas que yo aún no sé qué responderles. Esos días para ellos es más beneficioso porque se les paga más que un día común.

En la parte comercial: vulnera el libre comercio. Está bien cuidar la parte de cultura, pero el mismo extranjero y el local viene a esta ciudad a distraerse y esto solo los ahuyenta.

La medida fue tomada sin consultarlos y la duda que genera es ¿para quiénes sí y para quiénes no aplicará?

Porque él dijo que iba a haber una lista de quiénes no iban a abrir, entonces hay desigualdad.

Silvia Escobar, directora del Dirección de Atención al Consumidor (DIACO), señala que en estos casos la ley no contempla una salida y que debe llegarse a un acuerdo con las autoridades:

Por prohibición de distribución de productos por aspectos culturales y de respeto eso ya se regula de acuerdo con el lugar; ahí lo que se recomienda es que se llegue a un acuerdo con las autoridades municipales y que explique respecto a sus pérdidas económicas y presentar alguna propuesta de arreglo.

Este punto se contempló: los propietarios solicitaron por escrito  audiencia con el alcalde el 10 de febrero pero a la fecha no hay respuestas y la situación genera incertidumbre.