José Humberto Galicia es gerente y propietario de tres fincas productoras de banano y plátano en Morales, Izabal. En esa región, con otros siete productores independientes, exportan 296 mil toneladas anuales de fruta a trasnacionales como Chiquita y Del Monte.

El alcalde del municipio, Mynor Portillo, cuenta:

“Hace años esas fincas eran propiedad de Bandegua y esta empresa era quien producía el banano. A raíz del Mitch y unos problemas que hubo con el sindicato de trabajadores bananeros, Bandegua, la empresa decidió salirse y ya produjo. Desde esa fecha, las bananeras pasaron a ser administradas por productores independientes.”

Las tormentas Iota y Eta destrozaron las propiedades y redujeron la producción de estas fincas independientes hasta en un 50%, lo cual obligó a suspender, según el propietario, a unos 3 mil 500 empleados.

Galicia estima que la pérdida de las fincas independientes asciende a US$70 millones y agrega:

“Nosotros los productores estimamos que tenemos un 70% de las plantaciones totalmente destruidas y no tenemos capacidad para rehabilitarlas. Aquí con una llovizna, ya se inundan las calles. Ahorita no tenemos acceso a las fincas con vehículos, estamos entrando en lanchas todavía.”

Héctor Felipe García es el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Bananera del Atlántico, uno de los dos grupos sindicales del municipio. El sindicalista representa a 166 empleados de la empresa de Galicia, donde todos fueron suspendidos:

“Desde ese entonces estamos sin trabajo, no hemos percibido ningún salario.  En las fincas ya comenzaron a bajar las aguas, ahorita lo que hay es lodo.  Ya tuvimos la reunión con el gerente general de la empresa, pero ellos nos decían que hasta el momento no tenían financiamiento. Habían solicitado con los productores adjuntos un financiamiento, pero hasta el día de hoy no habían respondido si se los iban a dar o no. De lo contrario, los trabajadores de esta finca seguirán sin trabajo.”

 

Marvin Sagüil, de 36 años, teme por su trabajo:

“A nosotros no nos dieron esperanza de nada, nos reunieron hace unos días y lo que nos dijeron es que estuviéramos pendientes. Ni nos dicen que nos van a dar la liquidación ni tampoco el trabajo. Ahorita nosotros lo que estamos haciendo es entrar a la finca nada más a cuidar a que no metan a otro personal a trabajar.”

Las fincas no tendrán ingresos hasta septiembre: los racimos listos para el primer trimestre de 2021 se perdieron y la cosecha toma 9 meses, por lo que, los empresarios buscan financiamiento privado para la reconstrucción de las fincas.

El alcalde Portillo y Héctor Morales, gobernador de Izabal, indicaron que desde sus dependencias apoyaron con rehabilitar las rutas afectadas. Sin embargo, sin financiamiento la situación es crítica, dice Portillo:

“Los trabajadores son personas que viven en comunidades cercanas a las fincas y de allí se conducen para trabajar. ¿Qué pasó hoy con las tormentas de Eta e Iota? Esas comunidades que trabajan en las fincas también fueron inundadas. O sea, el día de hoy podemos decir que la gente va a perder su trabajo y también perdió lo que tenía adentro de su casa.”

El Ministerio de Trabajo registra 1 mil 643 trabajadores suspendidos pertenecientes a la industria bananera en Izabal; sin embargo, reconocen que los contratos de trabajo agrícola pueden ser verbales por lo que no están obligados a remitirlos al Ministerio.