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El tablero electoral cambia con la cancelación de las candidaturas presidenciales de Zury Ríos y Thelma Aldana. Al menos, según las encuestas que miden intención de voto, un cuarto del electorado que queda sin su opción. Los analistas, entre encuestadores, politólogos y publicistas pronto identifican a cuatro potenciales candidatos que pueden capitalizar esos votantes ahora huérfanos: Roberto Arzú, Alejandro Giammattei, Manfredo Marroquín y Edmond Mulet.

Eduardo Núñez, director del Programa Regional del Instituto Nacional Democrático para Centroamérica, dice que los sufragios que iban dirigidos a ambas candidatas serán dispersados en pequeñas partes. La pregunta es ¿hacia dónde? “Las personas buscarán un perfil ideológico y de interés afín para decidir por quién van a decantarse”, explica.

Núñez sostiene que los simpatizantes de Aldana probablemente se inclinarán a votar por una figura de lucha contra la corrupción, mientras que los de Ríos por un candidato que encarne los valores familiares tradicionales y el rechazo a la diversidad sexual.

Así lo sostiene: “Aunque no haya un fiscal como la señora Thelma, veo que los de Semilla tal vez se irían por Manfredo Marroquín. Los de la señora Ríos se identificarían con figuras como Roberto Arzú y Alejandro Giammattei”.

Esa misma opinión es compartida por Paul Boteo, analista económico y Director General de Fundación Libertad y Desarrollo, quien adiciona a otro candidato como alternativa para los simpatizantes de Semilla. “Veo a Edmond Mulet, que también ofrece propuestas anticorrupción”, manifiesta. El candidato propone crear otra comisión, distinta de la CICIG, que luche contra la corrupción y vele por la transparencia en el país.

Luis Roberto Haug, director regional de Cid Gallup, a cargo de mediciones de la opinión pública en el país, recuerda que la redistribución de votos no depende solo del endoso, sino de la capacidad de los candidatos que todavía compiten para captar preferencias, así mismo de la penetración de cada uno a nivel nacional. Ninguno de los 4 identificados como potencial heredero de los votos abandonados, supera el 50 por ciento. “Tan solo Arzú y Giammatei lo alcanzan”, opinó. “El voto normalmente no es endosable, por lo que ahora depende de los candidatos ofrecer cosas que le llamen la atención a las personas, principalmente del área urbana, donde se concentraban Zury y Thelma”, dice.

Imperturbable

En cambio una candidata permanece inamovible con los cambios en el tablero electoral. Es Sandra Torres, quien según Haug no experimenta cambio significativo después de la salida de sus dos principales contrincantes. La fortaleza es su partido, con penetración total a nivel nacional.

La intención de voto hasta la segunda semana de mayo se concentraba en las 3 candidatas.

Tampoco veo que crezca porque el voto (de Aldana y Ríos) que se tiene que distribuir es urbano y ella tiene las áreas rurales.”, argumenta.

Hoy la firma CID Gallup publica la encuesta 85 de su serie de mediciones públicas en Guatemala. Los resultados revelan que hasta la segunda semana de mayo, la intención de votos se concentraba en las 3 candidatas: Sandra Torres de UNE, Zury Ríos de Valor y Thelma Aldana del Movimiento Semilla.

La Corte de Constitucionalidad (CC) en los fallos de esta semana canceló la participación de Ríos y Aldana. Los partidos rezagados encuentran ahora una oportunidad. Aunque Francisco García, publicista y experto en comunicación, señala que en Guatemala las opciones del votante no se canalizarán necesariamente en una alternativa ideológica: los partidos, en su mayoría, son de centro derecho. “No hay ideologías, pero sí personajes muy fuertes”.

Quedan 30 días para celebrar elecciones generales. Esta es una contienda sin precedentes: el tablero de opciones se modificó en menos de 48 horas y dejó, por lo menos, a un 22% de votantes decididos sin su opción.

 

  • (Con información de María José Lara)