Matriz y metodología:  Benjamín Sywulka

Los colegios que encabezan este ranking se ubican en los primeros puestos de la lista porque sus estudiantes destacan en los resultados de las pruebas de graduandos. Tener un par de buenos alumnos no es suficiente, cada establecimiento debe ser capaz de llevar a la mayoría de sus estudiantes al mismo nivel.

La fórmula del ranking fue desarrollada por Benjamín Sywulka, experto en innovación y fundador de Hapi, una empresa que busca resolver problemas sistémicos en la región. Él tiene varios proyectos que buscan dar acceso a educación de calidad para toda la población.

Los resultados de las evaluaciones se miden en dos categorías: “logro” y “no logro”. El resultado de logro refleja qué porcentaje de alumnos pasó la prueba o alcanzó el mínimo necesario para aprobar. La porción de no logro indica qué porcentaje de estudiantes fracasó. Asimismo, estas categorías se dividen en cuatro subniveles: el logro puede ser “excelente” o “satisfactorio” y el no logro puede ser “debe mejorar” o “insatisfactorio”.

Al tener todos los resultados por establecimiento desglosados en esos cuatro niveles, Sywulka creó una fórmula que otorga puntos en función de una lógica: un colegio es mejor en la medida que más estudiantes aprueban estos exámenes. Y es mucho mejor en función de la calidad con la cual aprueban los estudiantes: si más estudiantes aprueban con excelente, ese plantel gana más peso en el listado.

Aunque un colegio cuente con un reducido número de alumnos que aprueban con excelencia, perderá puntos si ese pequeño grupo está rodeado de una mayoría que reprueba o que aprueba con niveles más bajos.

En pocas palabras: el buen colegio, según este ranking, es aquel donde los chicos están en una clase rodeados de compañeros con los mismos niveles y calidad de aprendizaje y donde hay menos alumnos en la categoría de no logro.