Australia atraviesa desde hace un mes y medio la peor crisis climática que ha afectado a todo el país y ha dejado lamentables consecuencias: 25 personas muertas, 480 millones de animales calcinados y 12 millones de hectáreas de bosque reducidas a ceniza.

Ayer hubo lluvias, pero el panorama no es alentador, así lo relatan tres guatemaltecos que viven en distintas ciudades en aquel país, quienes desde su órbita han sentido los efectos devastadores.

Arturo Villagrán, tiene seis veranos de vivir en Melbourne, Australia: es estudiante de maestría y doctorado en derecho internacional, ha sido testigo de la tensión y el temor que a diario enfrentan quienes viven en ese país:

Mis papás me vinieron a visitar para fin de año, los llevamos a un pueblo costero  y el 27 recibimos un mensaje que decía que había fuego cerca. Regresamos y al siguiente día supimos que tuvieron que evacuar toda el área por las llamas y uno podía sentir en el aíre el olor.

Temperaturas más altas

Es verano y lo peor está por venir dicen los reportes meteorológicos: aunque hubo lluvias, el fuerte viento no da tregua para apagar las llamas.  Andrés Ranero, un ingeniero civil guatemalteco que vive en Bondai, Sidney, Australia, aunque vive alejado de los incendios, ha visto lo voraz del sol.

 “Hubo días que tuvimos el cielo completamente amarillo, a medio día el sol estaba arriba de nosotros y estaba totalmente rojo y en esos días tuvimos temperaturas muy altas y en algunas partes han alcanzado los 47 grados”.

Muchos centros de trabajo, estudios y sedes gubernamentales han debido suspender las actividades y en donde continúan con normalidad, el ambiente es tenso relata Ranero:

Todos tienen amigos o familiares que han sido afectados de una u otra manera, muchos han tenido que ser evacuados; a unos amigos de Argentina les mandaron un mensaje de texto que ya era muy tarde para evacuar y que buscarán refugio porque el fuego estaba muy cerca. No pasó nada afortunadamente.

Aire contaminado

En algunas regiones apenas se logra ver el cielo, la contaminación alta así lo cuenta, Mario Rodríguez, primer secretario y cónsul de embajada de Guatemala en Australia:

Hemos tenido el peor de los índices de calidad del aire, llevamos dos semanas con 1 mil o 900 puntos, cuando según los parámetros de calidad deben ser entre 0 a 50 puntos, Canberra está en 980, lo cual es peligroso, por lo que las autoridades están repartiendo mascaras.

La contaminación ha provocado poca visibilidad. Foto: Mario Rodríguez, Cónsul de Guatemala en Australia.

Las playas lucen abarrotadas, pero no son veraneantes, eso ha llamado la atención de Villagrán:

Lo que se está haciendo es evacuar a las personas a las playas porque esa es la mejor manera de protegerlos y desde ahí los están llevando en buques de guerra a las ciudades grandes.

Diplomáticos salen del país

Los tres guatemaltecos que han sido testigos de la catástrofe ambiental coinciden que no hay acciones contundentes para controlar y atender a los afectados. El cónsul, además contó:

El cuerpo diplomático está consternado porque las autoridades australianas o no quisieron dar más información o se les fue de las manos, porque era evidente que era grave y que necesitaban ayuda. Es lamentable que no se brinde más información, ni siquiera qué hacer en una evacuación. De hecho, varios embajadores residentes en Canberra han salido para Sídney y otros se fueron del país por la contaminación.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Bosque entre 2010 y 2016 Guatemala perdió 101 mil hectáreas de bosque por incendios forestales. El tema debe poner el debate sobre la mesa  qué están haciendo los países para prevenir los efectos del cambio climático señala el diplomático:

Los países deben comprometerse para tener un desarrollo natural: uso de energías renovables, reciclaje, reducir el consumo de materias dañinas al medio ambiente.