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Hay triunviratos de triunviratos. La historia de Guatemala enseña que son efímeros. No resisten en el poder, solo en la memoria. En estas elecciones los ciudadanos nombran, como juego de memoria, a los candidatos punteros de las encuestas, pero poco se fijan en el triunvirato de atrás: los candidatos que se prevén como grandes perdedores en las urnas. Las encuestas de Pro Datos y Cid Gallup, publicadas la última semana antes de que los guatemaltecos vayan a las urnas calculan que los últimos lugares en la competencia estarán ocupados por Benito Morales de Convergencia, Danilo Roca de Avanza y José Luis Chea Urruela de Productividad y Trabajo. No lograron posicionar su imagen.

Benito Morales, es abogado y notario, originario de Quiché, miembro  del Consejo de Pueblos de Occidente (CPO), un movimiento que promueve y defiende los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas.

Danilo Roca, comenzó su carrera política con el partido Revolucionario, fue candidato a la presidencia por la UCN en 1999 y diputado al Parlamento Centroamericano (Parlacen) en 1991.

José Luis Chea Urruela, fue ministro de Cultura y Deportes durante el gobierno de Jimmy Morales, renunció en noviembre 2018 para postularse al cargo, En 1995 fue candidato presidencial en las elecciones generales por la agrupación política Unión Democrática. También fue embajador de Guatemala en Costa Rica de 2004 a 2007-, El Salvador 2007 a 2008 y México 2008 a 2012.

La Ley Electoral y de Partidos Políticos establece que las organizaciones que no alcancen el 5 por ciento de votos serán canceladas. El domingo, los guatemaltecos votarán por un nuevo presidente y en la papeleta encontraran 19 opciones, pero de acuerdo con las mediciones de opinión, la probilidad de que los ciudadanos volteen a ver a estos hombres es casi nula.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) inscribió en marzo pasado a 27 binomios y al final solo 19 sobrevivieron. Hubo dilemas sobre candidaturas, pero además acusaciones y capturas que eliminaron a 8 contendientes.

La ley de los olvidados

Hugo Novales, analista político, opina que esta es la primera vez en unas elecciones que se presentan tantas opciones y se debe a las reformas electorales de 2016:

“Para muchos partidos y, sobre todo, los pequeños con poca presencia territorial, lo más sencillo era poner un candidato presidencial para no perder la oportunidad de participar”.  

Esas mismas modificaciones a las reglas del juego electoral incidieron en que estos tres candidatos gozaran de menos popularidad ya que, por primera vez, el TSE tuvo el control de la contratación de publicidad para la campaña. Las nuevas reglas abarataban las tarifas para las compañías de comunicación por lo que la mayoría de estas decidió no participar en estas licitaciones, lo cual significó menor cantidad de espacios para los candidatos.

Carlos Bezares, experto en política, antiguo integrante del Partido Libre y del Comité Cívico Mi Barrio, considera que además de las reformas, otro factor que influyó para que estos candidatos no fueran reconocidos es que sus organizaciones son novatas y no tienen bases departamentales ni municipales para mantener con vida a sus partidos.

En la elecciones 2011 los candidatos con menos votos fueron: Patricia de Arzú con 2.18% del total de votos, Alejandro Giammattei con 1.04% y Adela de Torrebierte con 0.43%.

Para esta nota, ConCriterio buscó por comunicación con los tres candidatos mencionados, pero al cierre de la misma no fue posible contactarlos.