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El lunes fue capturado el expresidente del Congreso de la República, Luis Rabbé en Monterrey la capital del Estado de Nuevo León, México.  Es sospechoso de incurrir en nombramientos ilegales, peculado por sustracción y  abuso de autoridad cuando fungió como máxima autoridad en el Organismo Legislativo. El político guatemalteco de 62 años fue capturado  11 meses después de huir de la justicia.

Rabbé es uno de los 115 prófugos de la justicia que hasta junio de este año han evadido los procesos penales en su contra. Quedan 114, según la Comisión Internacional Contra la Impunidad  (CICGIG).

Los listados de quienes tienen encendida la luz roja de alerta internacional incluyen a exdiputados, exministros, excandidatos presidenciales y empresarios.

Édgar Ovalle, diputado oficialista, desapareció en marzo del año pasado cuando la Corte Suprema de Justicia lo dejó sin inmunidad. Ovalle es  acusado de violaciones a los derechos humanos cometidas en los años 80, el caso es conocido como Creompaz, en el cual  14 oficiales militares retirados fueron detenidos por los delitos de desapariciones forzadas y crímenes de lesa humanidad.

Alejandro Sinibaldi, excandidato presidencial de extinto Partido Patriota, y ex ministro de Comunicaciones se ha escondido de la justicia desde junio de 2016, cuando se giró orden de captura en su contra, vinculado por actos de corrupción entre otras investigaciones: Construcción y Corrupción, Caso Odebrecht y La Coperacha.

Luis Mendizábal,  dueño de la boutique Emilio, es otro de los 114 de los que tampoco se ha vuelto a saber, la alerta internacional sigue activa. Mendizábal es señalado de coordinar el bufete de abogados  que negoció medidas sustitutivas para sindicados en el caso La Línea.

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Carlos Menocal, Exministro de Gobernación dice la Policía Nacional Civil (PNC) y  el Ministerio Público (MP) cuentan con limitado recurso humano para la investigaciones penales. El exfuncionario estima que hay 4 mil investigadores para atender 350 mil denuncias penales que se presentan anualmente, eso sumado a la infraestructura con la que cuentan los prófugos de “cuello blanco” para esconderse de la justicia, dificulta el proceso de búsqueda y localización:

 “Lo que sucede con este tipo de personajes es que cuentan con recursos económicos, estructura, andamiaje, amistades. Entonces se esconden muy bien, son difíciles de localizar: se van a paraísos fiscales, países sin tratado de extradición o asistencia legal mutua con Guatemala, se pierden del mapa para la fuerza pública nacional, por eso se trabaja con Interpol, pero esos personajes se esconde bien”.

Menocal no ve falta de voluntad para la localización de estas personas y a nivel internacional en el marco de acuerdos internacionales  hay apoyo de los países para colaborar con la justicia:  A estas personas le va mejor esconderse en el país, porque aquí tienen familiares que tiene recursos, fincas; pero en otros países sí son encontrados y expulsados, además Guatemala ha demostrado que sí se puede trabajar contra la impunidad.

 Rony Espinoza, exsubdirector de la Policía Nacional Civil comparte con Menocal que, mientras el prófugo cuente con mayor capacidad económica más complicado será rastrearlo, también coincide con el exministro en otro tema: El trabajo es elevado, no hay suficiente recurso humano, no obstante sí tienen las competencias en investigación criminal y en especial en la búsqueda de prófugos.

El proceso de extradición de Luis Rabbé se ha iniciado por la vía judicial y diplomática. Ayer la justicia mexicana le hizo saber el motivo de su detención y lo envió  a prisión preventiva, Rabbé rechazó la ayuda consular. El Ministerio Público a través de una audiencia judicial deberá solicitar la extradición, la cual se deberá plantear plazo de 60 días a las autoridades del vecino país.