La semana pasada en la última sesión plenaria del Congreso de la República el diputado Roberto Calderón, de la bancada Vamos, reclamó los retrasos que tiene el Legislativo para iniciar las sesiones plenarias, lo cual provoca una demora cumplir la agenda. Uno de los temas de aquel día era la Ley de Dignificación de las Comadronas, un punto siempre agendado en las plenarias de la anterior legislatura, pero relegado al último punto, cuando ya ningún diputado estaba presente.

El pasado jueves el diputado evidenció lo que sucede con las comadronas:

“Con el tema de las comadronas y la alteración de orden del día, ¿dónde están la gente que se retiró y aplaudía temprano para cambiar los puntos de agenda? ¡Se fueron! Señoras comadronas, las están usando, las están engañando”.

La iniciativa pretende entregar un incentivo económico de Q3 mil anuales a las mujeres que asisten en los partos de las mujeres en las comunidades. Ayer lunes, la Junta Directiva del Congreso, pese a que la iniciativa se encuentra en fase final de aprobación por artículos y redacción final, ya no la incluyó en la agenda y fue enviada a una mesa técnica.

Sonia Gutiérrez, diputada de Winaq, es crítica de la larga espera:

“Ojalá estableciéramos tiempo con relación a esta mesa técnica porque nuevamente puede ser un acto de racismo, discriminación de que en este Congreso no se priorice la agenda legislativa hacia las mujeres y los pueblos indígenas. Nos preocupa que volvamos a retroceder en la ley de las comadronas”

El documento sí establece que se debe conformar una mesa técnica que vele por la aplicación de la ley, pero esta se debe establecer posteriormente a su aprobación.

Antigua ley

En 2017 esta misma ley había sido aprobada en el Congreso, pero fue vetada por el presidente Jimmy Morales, luego de un informe que entregó el Ministerio de Salud que dirigía Lucrecia Hernández Mack, ahora diputada del bloque Semilla. La congresista señaló que podía haber coerción al establecer el registro de las comadronas; además, que la iniciativa no fomentaba la inclusión pues el nombre estaba escrito en Kakchiquel.

Hoy diputada del Congreso dice que están de acuerdo con dignificación de estos grupos, sin embargo mantienen uno de los temores:

Fue justamente por el tema de la certificación que no tiene nada de pertinencia cultural y que junto con el incentivo económico puede generar clientelismo político, porque se les deja al jefe de distrito del Ministerio de Salud la función de decidir quién es abuela comadrona y quién no y esto podría dar el surgimiento de falsas comadronas.

Indiferencia

El Instituto Nacional de Estadística ubica en 2018 a 21 mil 700 comadronas lo que representaría para el Estado unos Q65 millones anuales como incentivo . Se estima que estas mujeres se encargan del 32% de nacimientos que hay en el país; en algunas comunidades en donde no hay servicios de salud cercano, la atención podría ser del 70%, así lo  dice Amílcar Pop, exdiputado del Congreso, ponente de la iniciativa y ahora diputado del Parlacen, quien tiene su propia conclusión sobre la falta de interés en el apoyo a esta propuesta:

“Les da igual que pase o que no pase”.

Hernández Mack coincide en que la prioridad de muchos congresistas está puesta en otro tipo de agenda y que esté no logra su atención.

En la pasada legislatura dos diputadas, madre e hija, evitaron que la ley pasara, ellas fueron: Delia Bac y su hija Eva Monte Bac, así lo cuenta el parlamentario Pop.

Cuando íbamos a votar, diputados del partido Alianza Ciudadana, una diputada le dice a su mamá: tomaron tu dinero mamá y no te pidieron permiso –la diputada habría conseguido esa partida para salud-. No sé qué poder tuvo esa diputada, que ella paró la sesión. Varios diputados me dijeron que negociara y yo no iba a hacer eso.

La fuente de financiero para el incentivo económico saldrá del programa de “prevención de la mortalidad materna y neonatal” del Ministerio de Salud que en seis años no había ejecutado su presupuesto según el diputado ponente.