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Silencio administrativo, discriminación y violencia. Esa es la situación en la que viven en Centro América quienes pertenecen a comunidad de la diversidad sexual. En Guatemala las organizaciones estiman que hay en promedio 130 mil personas con una orientación sexual diferente.

 “No somos una minoría, no podemos seguir invisibilizándonos”,  con esa  frase recibió aplausos Stacy Velásquez, una de las 15mil   mujeres trans que se estima que viven en Guatemala.

Velásquez es integrante de la Organización Reinas de la Noche Trans (OTRANS), y para ella  más que hablar de una ley de identidad de género y de matrimonio entre personas del mismo sexo, es importante mostrar que ellos son parte de la sociedad con derechos y responsabilidades:

“Creo que las mujeres trans también aportamos al país y también a la comunidad LGBTIQ, por eso estamos trabajando en una política de vinculación laboral. Tenemos derechos y el derecho al trabajo es uno de ellos”.

Velásquez, sin embargo, cree que hay algunos avances en cuanto a derechos de estas comunidades:

En el Ministerio de Salud se discute una estrategia de salud integral y diferenciada que consiste en una guía de atención, además se elabora una estrategia de comunicación para el desarrollo de las personas trans. En el ámbito de la justicia ya se realizan modificaciones en las boletas en la oficina de atención a la víctima del MP.

Sin embargo, según datos  del Centro de Documentación de la Situación de las Personas Trans en América Latina y el Caribe, solo 15 por ciento  de los delitos contra la comunidad gay recibe una respuesta, sin que exista juicio penal.

Hoy más que nunca estas poblaciones se sienten amenazadas, así lo cree Carlos Valdéz, de la Organización Lambda.

“El Estado ya tiene una posición de “no” a la comunidad LGBTI”.

Lo cual  afirma tiene impacto en sus vidas:

“Se nos está limitando el trabajo que realizan las organizaciones, desde la intimidaciones sutiles para unos y para otros abiertamente agresivas y eso pone en riesgo el trabajo que se está haciendo”.

Según dijo son amedrentados e incluso se ejerce violencia sobre ellos. OTRANS registra 49 asesinatos de personas con orientación sexual distinta en 2018.

Alex Castillo, fundador del primer colectivo de hombres trans, cree que es momento de alzar esa voz que estuvo callada por mucho tiempo:

 “La formación que tuvimos desde niños nos hizo mantenernos en silencio, callados y sumisos y eso hecho que la cuesta esté más hacía arriba por lo que es importante salir de ese patriarcado impuesto desde la niñez”

La reflexión de la comunidad lésbica la comparte Cristina Chavarría:

“Creo que no hemos sido capaces de articular la voz y las necesidades que queremos promover, porque hemos tenido la consigna de –empujemos a todos- y no lo hagamos particulares, pero sí hay necesidades particulares, hay que ser capaces de empoderar al otro u otra”.

Luis Barrueto integrante del colectivo Visibles llama al rescate  de valores:

 Es importante recuperar esa humanidad común y ese principio básico que de todos somos iguales y la diversidad de género no debe ser un motivo para tratarnos distinto.