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Patojos chispudos: la demanda de mensajeros vuelve (y con fuerza)
Carolina Chaj vive en San Ignacio, una zona roja de Mixco, tiene 29 años y dos hijos, aunque solo el de tres años vive con ella. Era ama de casa, este año quería trabajar como empleada doméstica para ayudar a su familia, pero debido al coronavirus en Guatemala, su esposo se quedó sin trabajo y […]
Publicado el 03 Jun 2020

Patojos chispudos: la demanda de mensajeros vuelve (y con fuerza)

Carolina Chaj vive en San Ignacio, una zona roja de Mixco, tiene 29 años y dos hijos, aunque solo el de tres años vive con ella. Era ama de casa, este año quería trabajar como empleada doméstica para ayudar a su familia, pero debido al coronavirus en Guatemala, su esposo se quedó sin trabajo y ella decidió ofrecer sus servicios como mandadera en su vecindario.

“Hay personas que me dicen que vaya a traer el pan o hacer el súper. Depende de la cantidad de cosas que tenga que cargar o qué tan lejos tengo que ir lo que cobro, que no siempre es dinero, porque en esta situación los víveres también sirven mucho”.

Todos los encargos los realiza a pie. En sus mejores días, logra ganar Q50 más ciertos víveres como Maseca, aceite o jabón. Aunque admite saber que al dar estos servicios se pone en riesgo de contagio, explica que toma todas las precauciones y que lo devengado, representa un ingreso importante para su economía pues al día de hoy no termina de pagar el alquiler de Q500 de mayo.

José Sajch era repartidor en un restaurante, pero desde hace un mes lo despidieron. Como es propietario de una motocicleta, decidió hacer mandados por su cuenta. Actualmente solo tiene dos clientes. Algunos días ha llegado a ganar hasta Q90, aunque no es constante. Sus tarifas van desde Q25 a Q40 según la cantidad de paquetes, pero comentó que al administrarse solo, no arriesga su vida.

El problema con Glovo es que baja el pago, depende de cuánto saque uno se está arriesgando mucho porque ya los clientes exigen que uno corra y yo no me arriesgo a correr, entonces yo les pido a mis clientes que hagan sus pedidos con tiempo para hacerlo con mayor tranquilidad”.

Gabriela Rodríguez es fundadora de Aimexpress.gt una empresa dedicada a hacer envíos desde hace dos años. Explica que desde que comenzó la emergencia, su demanda aumentó y así también su personal en un 30%. Ahora son 10 repartidores. Explicó que han detectado un crecimiento en las personas particulares que ofrecen el servicio de mensajería, incluso sin tener un medio de transporte, pero que una de sus desventajas es que no pueden llevar gran cantidad de paquetes.

Según explica Édgar Arana, vocero del Ministerio de Trabajo y Prevención Social (MINTRAB), 7 de cada 10 guatemaltecos no cuentan con un trabajo formal. Admite que se ha visto un aumento general del servicio de mensajería, pero que aún no hay datos acerca del comportamiento del desempleo y el sector informal durante la pandemia.

José Sajch explica que, aunque prefiere trabajar por su cuenta, no es lo mismo.

“Hay una gran diferencia porque en un restaurante tenía un sueldo base, comisiones, me pagaban la depreciación de la moto, pero ahora si hago Q50 ese es mi sueldo del día, pero por el momento tengo que seguir con esto porque no he encontrado otro trabajo”.

María Reneé Rendón