Aida María Cuc es futbolista profesional. Tiene 24 años y es de Tucurú, Alta Verapaz. Ha sido portera de Cobán F.C. por siete años y jugó en la selección del 2017 al 2019.

La cancha de fútbol es solo un recuerdo ahora porque desde hace dos meses, su jornada consiste limpiar semillas, milpa, cosechar rábanos y criar animales en el terreno de su tía en Tucurú.

“Es muy difícil, pero para poder comer aunque sea, me decía mi mamá, uno va aprendiendo y uno va valorando todo”

Para las mujeres, el fútbol profesional no es una carrera remunerada y por el coronavirus, las jugadoras de la Liga Nacional Femenina en Guatemala no solo quedaron suspendidas, sino desempleadas.

Las jugadoras recurren al doble empleo para ganarse la vida. Cuc trabajaba como entrenadora de fútbol en la Dirección General de Educación Física (DIGEF) en San Pedro Carchá, pero con la suspensión de clases, también congelaron su contrato y no le pagan desde enero. Aparte, se desempeñaba como entrenadora en una escuela de fútbol, la cual cerró desde marzo.

En ninguno de los dos empleos ganaba el salario mínimo, pero era suficiente para pagar la renta y la comida. Sus papás son agricultores y nunca dejaron que Aida los ayudara en el campo. Ahora la agricultura es su única salida:

“Son cosas que nuestros papás no nos enseñaron, porque lo que querían era lo mejor y prepararnos estudiando y obtener un buen trabajo. Con todo esto, uno va aprendiendo a sembrar, ver algunos animales, limpiar milpa, sembrar rábano, limpiar los tablones que se usaron, limpiar el frijol”.

Cobaneras FC cuenta con 25 jugadoras y 10 se quedaron sin trabajo por la pandemia. Berta Méndez, entrenadora y fundadora del equipo, dice que la constructora y las ventas de comida que las patrocinaban se retiraron. Aún no ha pagado la inscripción de Q3 mil por el torneo Clausura 2020:

“Nosotros no les cobramos a las jugadoras porque nuestra población es de escasos recursos. Pedimos ayuda con créditos del banco, actividades fijas, tocamos puertas, de apoyo en apoyo llegamos a los precios que hay que pagar”.

La Liga Femenina reúne a 21 equipos con unas 21 jugadoras cada uno. Son unas 450 futbolistas afiliadas y, según el Comité Ejecutivo del Fútbol Femenino, ninguna es remunerada.

El Ministerio de Salud estableció que, para reanudar entrenamientos, los equipos deben realizar pruebas de COVID-19 a los jugadores y técnicos. Implica que cada equipo gaste unos Q20 mil cada 22 días.

El vicepresidente del Comité Ejecutivo de Fútbol Femenino, Jonathan Interiano, admite que el desempleo es la dificultad más grande que enfrenta la liga y por la falta de recursos, es posible que no haya fútbol femenino hasta 2021.

“Los hisopados son uno de las grandes problemáticas para todos los equipos que quieran reactivarse, no serían capaces de absorber los gastos”.

El informe de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) de 2017, reveló que 82% de las jugadoras del mundo no son remuneradas. “La pandemia muestra cómo sin estatus laboral, las futbolistas están excluidas de protecciones laborales y medidas de apoyo”.

Aida Cuc no pierde la esperanza:

“Lo del deporte, el fútbol, ser una jugadora profesional es un sueño y quizás de aquí a unos dos o tres años logre algo que realmente he soñado como cuando quise ser seleccionada de Guatemala, ponerme la camisola de mi país y lo logré”.