¿Dejaría de crear o compartir mensajes si esto pudiera hacerlo incurrir en un delito? Los rumores pueden ser penados por la ley. Luis Ruiz, experto en ciberseguridad y colaborador en la iniciativa de ley para la prevención y protección contra la ciberdelincuencia, explica:

“Los delitos cibernéticos para que puedan llegar a considerarse delitos como tal, tienen que afectar la integridad de la persona. Yo hablo algo de usted falso que le va a perjudicar de alguna manera, física, emocional o laboralmente, ahí se vuelve delito.”

La difamación es solo uno de los crímenes a los que se puede incurrir mediante la desinformación. A este se suman otros como los delitos bancarios, el pánico financiero, los delitos contra la salud pública y el acoso.

Ruiz expone este último:

“El ciberbullying como tal ha llegado a producir un pesar tan grande en la víctima que esta se quita la vida. En Guatemala, no existe la figura electrónica de ese delito, pero si la física que es el acoso como tal. Existe una figura dónde sí se puede perseguir ese delito. El año pasado la sección de la policía que trata delitos cibernéticos investigó a una persona por el caso de una niña que se había suicidado.”

El mismo Alejandro Giammattei, el 16 de marzo en cadena nacional, cuando recién iniciaba la pandemia, incluyó entre las advertencias justamente la difusión de falsedades a la par de delitos de especulación económica:

“Con respecto al artículo 342, quien esparce rumores falsos, propagué noticias falsas o valiéndose de cualquier otro artificio semejante será sancionado con prisión y una multa.”