Las playas del país como no había ocurrido antes, quedaron desoladas en la época que más visitas reciben: el verano.  Eso dejó en aprietos económicos a una cadena extensa de personas que viven del turismo en el país.

El señor José Hernández, de 53 años, es un pescador de la playa Las Lisas en Chiquimulilla, Santa Rosa: desde niño acompañaba a su papá en este oficio y nunca había visto la playa vacía y tampoco sus bolsillos, por lo menos no como ahora:

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 “Estamos en una calamidad bárbara, pero de dinero; comida hay para irla pasando: hay pescaditos, hay cangrejos, hay variedades. Pero en Las Lisas si no entra turismo, no servimos para nada: el turismo consume pescado, le deja a las lachas y hoy están varadas”.

Son 55 lancheros que se quedaron sin fuente de ingresos. Además, pescadores, restaurantes y hoteles, que por dos meses no han podido operar.

Don José con la pesca del día podía llevar a su casa desde Q200 hasta Q1 mil según la pesca. Hoy sus ingresos se redujeron a nada, pescan para comer. Los programas de Gobierno no llegan, la municipalidad le ha entregado pequeñas raciones de alimentos y su principal fuente de ayuda, dice, es una misión cristiana de San Francisco, Estados Unidos.

Las playas continuarán cerradas:

“Nosotros no miramos luz al final del camino, al final nos regimos por el Estado de Guatemala”.

Esas son palabras de David López, el propietario del Hotel Playa Linda ubicado frente a las playas del Puerto San José. Su negoció le generaba un fin de semana en temporada alta: Q20 mil. Hoy no percibe nada. Sus ahorros le permitieron mantener por días a sus 8 trabajadores en distintas actividades: aprovecha la crisis para hacer reparaciones. El confía en que vienen buenos tiempos:

“La verdad es que nadie se quiere alejar del mar, mucha gente está desesperada por venir al puerto”.

El agua no es fuente de contagio del coronavirus dicen los epidemiólogos, pero sí lo son las aglomeraciones. María Gómez, epidemióloga del Ministerio de Salud

“-El virus- no sobrevive en el agua, solo en superficies inanimadas”

El distanciamiento físico es algo que tendrá que cuidar dice el propietario del hotel, más allá de eso señala:

“Prácticamente en el Puerto de San José, la mayoría de los negocios cuando el cliente se retira lavamos con cloro y estamos acostumbrados a la higiene y las piscinas tienen un tratamiento que se llama tricloro que es una mezcla de químicos”

Panajachel otro destino turístico en Sololá y el lago Atitlán es otro atractivo. Anualmente recibe unos 180 mil visitantes que generan un derrame económico de Q109 mil 620 millones. Aunque aún no hay fecha para abrir las puertas del municipio, la Oficina Municipal de Turismo ya contempla un plan de apertura y apoyo a los turistas. Abigail Joj, coordinadora de la oficina, cuenta:

  • Estamos visitando cooperativas que puedan dar créditos al sector turísticos para reactivar o mantener su planilla
  • Se están preparando paquetes para turistas internos en donde todos estén conectados: restaurantes, hoteles, discotecas, tour en lago y de montañas para dar una buena opción.

La encuesta empresarial de Impacto Económico al Turismo presentada el jueves reveló que:  en marzo y abril 79% de empresas reportaron un impacto de 50% en su negocio, en lo que va de mayo 87%. Además, el 5% ha cerrado sus negocios definitivamente y el 27% de sus trabajadores han sido despedidos y solo el 7% de las empresas considera que sus empleados o la corporación ha recibido asistencia en esta crisis.