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Eran el mediodía del viernes de la semana pasada, en la Avenida Hincapié, dos jóvenes de 19 y 21 años esperaban por sus familiares en las afueras de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG). Son dos de los deportados bajo la administración de Donald Trump.  Llegaron al país con las manos vacías y con …

Tristeza, decepción… muy desanimado.

Habían pasado solo 30 minutos desde que Henry Botzoc, de 19 años y originario de Alta Verapaz, bajó del avión que lo trajo de vuelta a Guatemala desde Estados Unidos donde apenas logró poner un pie. El chico resume con una frase lo que significa para él volver a Guatemala:

 “Fue una decepción porque sabíamos que habíamos perdido”. Todo por el sueño americano y no logramos pasar”.

Un sueño que se transforma en pesadilla:

¿Qué fue lo más difícil del viaje? Cruzar el desierto. Nosotros imaginábamos que iba a ser tranquilo, pero no. Una señora se quedó y el coyote no la quiso esperar porque dijo que por 1, no se iban a quedar 15, la abandonaron y luego la agarró migración. Todos pensábamos que nos podía pasar lo mismo. A veces descansábamos todo el día y caminábamos toda la noche.

En México ya es muy difícil pasar: hubo peligros, nos iba a agarrar la policía de migración y tuvimos que correr y escondernos dos días en un potrero y con galguerias pasamos los dos días y con agua del río.

A 300 metros de Henry está en esta misma avenida,  David Tubac, un joven de Chimaltenango de 21 años, los dos chicos venían en el mismo avión, no se conocen, pero tienen algo en común: fueron expulsados:

 “Yo ya estaba adentro, había estado una semana en Estados Unidos, pero íbamos a cruzarnos a otro Estado y ahí nos agarraron”.

Dubac tiene una hija de 3 años, en Chimaltenango, se dedicaba a la venta de productos de consumo diario, pero el negocio iba mal y su hija necesitaba alimentarse. No lo pensó mucho y se endeudó para viajar:

 “Tuve que prestar, vender algunas cosas como un carro; sacar un préstamo en el banco ¿con cuánto te endeudaste? Con Q85mil”.

La historia de Henry Botzoc, con el dinero para el viaje es diferente, él era taxista en Alta Verapaz, es soltero y sin hijos:

Tuve que ahorrar dos años para irme, solo gastaba lo necesario ¿cuánto ahorraste? Q45mil

Para ambos otra pesadilla del viaje fue la prisión. Así lo relata Tubac:

Si uno no está bien psicológicamente si lo dañan a uno, porque te insultan y alguien que está enfermo y piden medicina le dicen “nadie te mandó a que vineras a EE.UU”.

Los chicos no descartan intentarlo de nuevo, los persigue el desánimo del desempleo, la baja remuneración y el deseo de superarse. A la fecha, de acuerdo con los registros migratorios, han sido deportados por la vía área 27 mil guatemaltecos y por la vía terrestre 21 mil.