Los portadores de VIH en América Latina ascienden a 1.8 millones y las nuevas infecciones se registran desde 2010, con casi 100 mil casos nuevos por año de acuerdo con cifras del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH-Sida. En Guatemala el cálculo es que 46 mil personas viven con la enfermedad.

Emmanuel Rodríguez es uno de esos guatemaltecos diagnosticados en siglo XXI con el virus de inmunodeficiencia adquirida (VHI). Es un enfermero de 28 años.  El 7 de mayo de 2015 es la fecha en el calendario que no olvida: las muestras de sangre dieron positivo para VIH.

“Lo primero que se te viene a la mente es: ¿cuándo pasó? ¿Con quién pasó?, piensas que tus planes se te van a venir abajo, entras en estado de shock, porque la información es demasiado fuerte.

Emmanuel no sabía que la medicina ha evolucionado y que debido a la eficacia de los tratamientos antirretrovirales el VIH no es mortal y ahora es equivalente a padecer una  enfermedad crónica, según los estudios médicos.

“La realidad fue otra: Mi vida continuó siendo normal, no tengo ningún tipo de problema, tampoco me ha incapacitado ser portador del virus.

 puedes continuar con tu vida, sí se puede vivir, puede superarte y llegar a la felicidad en plenitud y realizarte como persona”.

De acuerdo con estudios realizados en EE.UU. entre 2002 y 2007 se le han ganado 15 años de vida a la enfermedad, pues la expectativa de vida de una persona de 20 años de edad a la que se había diagnosticado VIH pasó de los 56 a los 71. De esto está consciente Emmanuel.

 “Se está danto de probabilidad de vida a una persona entre los 20 y 30 años para llegar  a los 78 años, cuando en aquel entonces después del diagnóstico eran  seis años de vida (…)

 Si se lleva el tratamiento a tiempo y adecuado no existe ningún tipo de deficiencia, de hecho se vive normal, en estos tiempos el 95 por ciento de los portadores de VHI sobreviven. En 1964 la mortandad era de 95 por ciento”.

El diagnóstico a tiempo reduce el riesgo de contraer otras enfermedades que pueden acelerar la muerte de un paciente con VIH, a Emmanuel se le diagnosticó meses después de haber contraído el virus, tuvo acceso a tratamiento médicos que mejoraron su calidad de vida.

 “La vida es normal toda vez se continúe con el tratamiento estricto, no hay cansancio, no hay estrés, no hay pérdida de peso”.

 La Organización Mundial de la Salud estima que el VHI puede ser erradicado en 15 años si se intensifican los esfuerzos para combatirlo.