El 21 de noviembre 2020 marcó la vida Keneth López y Carlos González, de 21 y 30 años. Ese día salieron a rechazar la forma como el Congreso aprobó el presupuesto 2021 y a manifestar contra la corrupción del gobierno de Alejandro Giammattei.

No se conocen, pero su ruta fue la misma: salieron de Villa Nueva hacia la Plaza de la Constitución y allí estuvieron hasta que la manifestación pasó de la paz al caos y la violencia.

La policía antimotines disparó 300 bombas de gas, dos de ellas explotaron en el rostro de ambos, cada uno perdió el ojo izquierdo. López estudia el cuarto semestre en Ciencias Económicas en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) y González es electricista y colabora en una casa de apoyo a migrantes.

Keneth López, 21 años, perdió su ojo izquierdo.

 

López, el más joven, recuerda:

Pasó en cuestión de segundos, fue la primera lacrimógena que tiraron y me impactó directamente, me revisé y no lo podía creer, porque fue golpe directo al ojo. Me auxiliaron las personas y me llevaron a la ambulancia, pero en ningún momento quedé desorientado, estaba consciente de lo que estaba pasando, vi sangre y me percaté que había sido grave el impacto.

El hecho ocurrió casi en simultáneo, entre las 5 y 6 de la tarde y ambos estaban en la intersección de la 7ª av. y 8ª va. calle de la zona 1. González, el mayor, sintió un golpe que lo desorientó:

Ellos sí venían tirando -bombas- a lo loco y eso que había bastante gente, y mamás con sus hijos.  Solo sentí como que me hubieran dado con un bate y no sabía si me estaban llevando cargado, solo oía: no te durmás, no te durmás, esperá que venga la ambulancia.

Ambos perdieron su ojo izquierdo

Los llevaron al Hospital San Juan de Dios, pero allí no hay especialistas, así que los trasladaron al Hospital Roosevelt, donde extrajeron el ojo izquierdo de cada uno. Zagreb Zea, el médico:

El ojo ya no tiene ninguna respuesta visual, está perdido y se tuvo que extirpar y se deja la órbita vacía para una prótesis ocular.

El médico calcula que los tejidos sanarán en tres meses y luego evaluarán el uso de prótesis. Los jóvenes sacan fuerza para asimilar la tragedia. López:

Me siento ya más calmado, en todo momento he estado consciente y tengo que aceptar todo lo sucedido: “la pérdida de uno de mis ojitos”. Yo he tratado de tomarlo con calma para no preocupar a mi familia. No es fácil, pero hay que tener aceptación.

Carlos González, 30 años también perdió el ojo izquierdo.

 

Ninguno se arrepiente de ir a la manifestación. Ese día, a González se le cerraban el paso hacia la protesta: primero, desde la Central de Trasfencia (Centra) estaba suspendido el transporte; resignado a no ir, sé que quedó en la Centra y aprovechó la conexión a internet para seguir, desde su celular, la manifestación, de repente:

El policía dijo “ya pueden subir, ya está habilitado el Transmetro” y, dije: voy a ir a dar una vuelta.

Demandan responsabilidad

Las víctimas demandan el esclarecimiento y deducción de responsabilidades. La Fiscalía de Delitos Contra la Vida ya les entrevistó, pero los fiscales declinaron informar sobre el caso.

Fotografía captada cuando Carlos González cae al suelo tras el impacto de la bomba.

 

Juan Francisco Solorzano Foppa, abogado de González, el muchacho de 30 años:

Hemos pedido algunas activaciones de celdas para verificar los números de teléfono de personas que estuvieron en el área, el MP recaba vídeos y pedimos que se analice el informe médico forense y que se investigue a los altos mandos de la PNC.

 

El juez que dejó en libertad a los 40 capturados de las protestas pidió investigar a 25 policías. El ministro Gendri Reyes y el jefe de Policía Nacional Civil (PNC) José Antonio Tzubán, en citación con diputados se desligaron de las decisiones que tomaron los antimotines ese día. Hasta ahora nadie enfrenta las consecuencias de esa represión.