El 14 de mayo de repente, el presidente Alejandro Giammattei anunció el cierre del país para controlar la propagación del Covid-19. Aquella disposición cayó como balde de agua fría a los empresarios y productores agrícolas, quienes tenían en puerta la producción que sería entregada en los mercados y supermercados del país.

Dos semanas después de observar fotografías de cómo debieron botar y donar toneladas de productos, surgen datos del impacto:

En Sololá, los agricultores estiman sus pérdidas en Q5 millones. Pedro Vásquez, vicealcalde indígena de aquel departamento, cuenta que el lunes se reunirán con autoridades del Ministerio de Agricultura para solicitar apoyo para los productores:

Estamos solicitando 100 mil quintales de maíz ya que son unas 50 mil personas afectadas a raíz de esas pérdidas. ¿cómo estiman esos 5 millones? perdimos 18 camionadas de cebolla, 1 mil 500 quintales de papa y otro tipo de productos perecederos.

Casimiro Vásquez, agricultor de cebolla, papa y zanahoria, que no logró poner su producto en el mercado aquella semana tienen su propio inventario de pérdidas. 767.200

“Llevaba 100 quintales de papa y cada uno estaba a Q300 entonces solo ahí fue Q30 mil; la zanahoria que esta como a Q60 y llevaba 100 suman Q6 mil más; también llevaba 30 bultos de cebollines que debíamos entregar al Walmart al final regalamos el producto a la gente necesitada de Sololá”

A solo a 29 kilómetros de la capital, está El Jocotillo, Villa Canales, aquel fin de semana de cierre total, las fotografías mostraron cómo los agricultores llegaban con carros llenos de piñas para regalar a los vecinos pues tampoco pudieron entregarlas a sus compradores.

Mario Charro, de 45 años, es empresario agrícola de piñas, él pertenece a la Cooperativa Integral Agrícola Jocotillo que cuenta con 33 asociados, pero el impacto de tres días de cierre de los mercados golpeó a unos 400 productores del área, la cuantificación es de casi medio millón de quetzales:

“Se perdieron 300 picopadas de piña a un precio de Q1 mil 500 por cada uno”

Aquel 14 de mayo cuando el presidente anunció las medidas los carros ya estaban cargados de piñas para salir de madrugada a los mercados, pero se quedaron varados, hoy se unen a la petición de apoyo Estatal y privado ya que:

“Tenemos que recaudar dinero para hacer pagos de arrendamiento de tierra, créditos como la piña lleva un promedio de 20 meses para la producción y el banco nos da 24 meses, entonces estamos viendo si nos apoyan ampliar entre 3 y 6 meses el tiempo de pago mientras nos recuperamos”

El productor señala que han llamado al Ministerio de Agricultura para solicitar apoyo pero hasta el momento no han tenido respuesta, tampoco la tienen los productores de Alta Verapaz.

Ervin Mendoza se dedica a la siembra de cebolla, tomate y papa. Aunque sus pérdidas fueron menores también es parte de la cadena a la cual afectó el cierre sorpresivo del país.

“Perdí cebolla, como unas cinco porciones de 50 libras cada uno porque no puede venderlas a tiempo y eso representó unos Q500”

Al cierre de la nota la oficina de comunicación del MAGA no confirmó la reunión con los agricultores de Sololá ni de otras regiones del país.