Manuel Espina, exembajador de Guatemala en Estados Unidos, contrató una firma de relaciones públicas en Washington D.C. Un convenio firmado el 7 de agosto entre Rokk Solutions y el abogado guatemalteco Ramiro Maldonado, establece que durante un año, por  US$1 mil 500 o hasta US$2 mil 500 mensuales, la firma “promoverá en medios de comunicación nacionales la publicación de artículos de opinión, ya redactados, de parte del exembajador guatemalteco Manuel Espina” dice el documento en el Registro de Agentes Extranjeros (FARA). 

Maldonado, consultor independiente en Washington, explicó que los artículos darán a conocer oportunidades de desarrollo entre EE. UU. y América Central para un curso que Espina impartirá en universidades estadounidenses. No especificó la institución educativa.

Rokk Solutions se especializa en comunicación y uno de sus fundadores, Ron Bonjean, fue portavoz de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos.

En los últimos 30 años FARA reportó solo tres contratos de lobby individuales con guatemaltecos: el de Espina, el de Zury Ríos (abril, 2019) y el de Mario Castejón (junio, 1994). Los dos últimos buscaron asesoraría durante su campaña presidencial.

Espina fue nombrado embajador por el expresidente Jimmy Morales en julio de 2017. Su nombramiento fue sujeto a críticas pues no contaba con experiencia diplomática. Empresario y desarrollador inmobiliario, el exembajador fue presidente de Guatemala Próspera, organización que promueve seminarios de inteligencia moral, bajo el lema “la transformación está en mí”, tanto en empresas privadas como en instituciones estatales.

Tres años después, los expertos en relaciones Estados Unidos-Guatemala ven claro cuál fue el objetivo del nombramiento. Adriana Beltrán, directora del programa de seguridad ciudadana de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos:

         “El interés de Jimmy Morales en nombrarlo fue más por sus antecedentes y vínculos con iglesias evangélicas y cómo a través de eso podía fortalecer o forjar alianzas. Hay un bloque importante político evangélico en el Congreso y particularmente con esta administración hay un nexo bastante fuerte.”

La cercanía de Espina con ese bloque evangélico-político estadounidense, se forjó según Beltrán en el “Desayuno Nacional de Oración”, evento anual que convoca a los principales líderes políticos, sociales, empresariales y culturales en Washington:

         “Aquí cada año hacen un prayer service dónde van muchos miembros del congreso, políticos, integrantes de la administración, funcionarios de otros gobiernos y les permite acceso muy directo a gestores de política y eso ayudó al gobierno de Jimmy Morales en su estrategia y ofensiva contra la lucha contra la corrupción.”

Espina replicó el evento en Guatemala. Y como embajador resultó esencial para la agenda de Morales. Su gran éxito, según Beltrán, fue trasladar la embajada de Israel a Jerusalén:

         “Eso les permitió acceso directo a la Casa Blanca, a Nikki Haley y a otras personas influyentes muy cercanas al presidente Trump. Esas relaciones también les ayudaron a debilitar lo que fue el apoyo a la lucha contra la corrupción.”

Solo dos meses después, el 1 de marzo de 2018, Haley, la embajadora de Estados Unidos para las Naciones Unidas, en una visita oficial a Guatemala hizo eco a las críticas del expresidente Morales contra la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). El hermano y el hijo del exmandatario fueron acusados por CICIG de estafar al Estado. Ambos fueron absueltos en agosto de 2019.

Tanto Espina como su padre, el exvicepresidente Gustavo Espina Salguero, están vinculados a una investigación de CICIG en un caso de corrupción y lavado de dinero.