Ordenado sacerdote el 27 de junio de 1971 por la Arquidiócesis de Guatemala, el mes pasado cumplió 70 años, y es considerado uno de los Obispo más polémico de la Conferencia Episcopal, por su denuncia constante contra la pobreza, su defensa hacia los migrantes y sus posiciones respecto de el uso de la  tierra y el rechazo a la minería y la corrupción.

Es el Obispo de la Diócesis de Huehuetenango, Álvaro Ramazzini Imeri, quien nació en la ciudad de Guatemala el 16 de julio de 1947, y en 2012 fue nombrado por el papa Benedicto XVI como obispo de Huehuetenango, tras 23 años de dirigir la diócesis de San Marcos.

“Duele que la situación de Guatemala hace llorar nuestro corazón de Obispos, cómo no vamos a llorar cuando cada año cientos de hombres y mujeres y el año pasado 11 mil niños tuvieron que salir del país donde nacieron, porque aquí no hay trabajo, porque aquí no hay justicia, cómo no nos van a dar ganas de llorar”

Es doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma. Ha sido profesor y rector del seminario mayor nacional de Guatemala.

“Hemos hecho en nombre de Dios una cueva de bandidos y una cueva de  ladrones y no tenemos que ver solo a los que dirigen el país, también ustedes y yo somos responsables de haber convertido este país en cueva de ladrones cuando ustedes se dejan engañar por un regalito y ustedes caen en la trampa, todos somos responsables”

En 2015 el Obispo defendió el trabajo del Ministerio Público (MP) y de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y resaltó que nadie es culpable hasta que sea vencido en un tribunal.

 

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