Acisclo Valladares Molina, de 73 años, ha dedicado 30 años al servicio diplomático exterior guatemalteco: entre 1988 y 1999 trabajó en la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas (ONU).  En el 2000 fue nombrado por el expresidente Alfonso Portillo como embajador de Guatemala ante la Santa Sede y, durante la gestión del mandatario Álvaro Colom, en 2010, fue trasladado a la embajada de Gran Bretaña.

Un año después en 2011, Valladares Molina empezó el viaje: Guatemala-Reino Unido y viceversa. Aunque era jefe de aquella misión diplomática, sus estancias en Guatemala eran extensas. La razón: desde 2011 gozaba de un permiso especial, concedido por el excanciller Haroldo Rodas, durante el gobierno del Colom.

Nueve años después ese permiso caducó: la actual gestión decidió que un embajador no puede estar alejado de la sede diplomática asignada.

Pero ¿por qué se le concedió esa licencia?

Rodas, el canciller de Álvaro Colom, quien autorizó el permiso comenta:

 “Estos casos especiales no son permanentes, lo que pasó en esa época fue que él solicitó un permiso para venir acá por un proyecto -que no recuerdo de qué era- yo se lo otorgué en noviembre 2011, pero en el entendido de que al mes y medio ya iba a haber un nuevo gobierno y ellos tenían que evaluar y si al nuevo canciller no le parecía, tenía que terminarlo, porque uno no puede dar un permiso indefinido, no estaba dentro de mis competencia extendérselo cuando yo ya no era ministro”.

La administración que sucedió al gobierno de Colom fue la de Otto Peréz Molina, uno de sus cancilleres fue Fernando Carrera, quien en efecto confirma vía chat que para entonces el permiso continuaba vigente y señala que:

– No se discutió si ese permiso era pertinente o no. Además, dijo que él siempre evaluó el trabajo de los embajadores por sus resultados: Valladares presentaba avances en temas económicos, políticos y diplomáticos.

Carrera, agrega que siempre lo consideró un buen embajador y nunca tuvo queja.

Edgar Gutiérrez, exministro de Relaciones Exteriores, comenta que los Embajadores solo pueden abandonar en casos excepcionales sus sedes y lo deben hacer por llamado superior y por un periodo definido:

Caso contrario no, no te puedes mover de sede diplomática, no puedes descuidar el despacho asignado.

Enumera logros

ConCriterio trató de contactar a Valladares Molina, pero no fue posible. En su cuenta de tuiter ha hecho su propia defensa y escribió: la autorización implica trabajar dentro o fuera de la sede y no una exoneración laboral.  En la red también enumeró algunos logros como: haber ingresado a lista blanca de la Organización Marítima Internacional (OMI), que no se continuaran perdiendo alimentos donados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y estar listos para el Brexit.

El caso de Valladares Molina surge por la fiscalización ciudadana, luego de que él en redes sociales salió a la defensa de su hijo: Acisclo Valladares Urruela, exministro de Economía, señado por actos de corrupción. El Ministerio Público dijo incluso que el embajador acompañó a su hijo a la sede de la embajada de Colombia en busca de refugio.

En resolución del 23 de enero el canciller Pedro Brolo resolvió que por necesidades del servicio diplomático es imprescindible que los jefes de misión residan en el lugar asignado. Valladares regresó a Gran Bretaña.