Todos los días en Guatemala alguien recibe el diagnóstico de que padece de una enfermedad catastrófica. Son agudas y prolongadas, mortales en su mayoría, y con un impactos emocionales, familiares y económicos que rebasan a capacidad de respuesta de las personas.

Las enfermedades catastróficas tienen más incidencia cada año en los hospitales públicos y clínicas privadas del país. Son progresivas para deteriorar la salud y se caracterizan con su alto grado de complejidad médica: provocan incapacidad, pero además representan una amenaza para la economía del paciente y su entorno. También para los sistemas de salud y las aseguradoras.

Cáncer

Ana Enríquez, estudió Filosofía y Letras, es  ama de casa, esposa, mamá de tres hijos y abuela de seis nietos. Tiene 60 años: en 2013 recibió el diagnóstico de cáncer de mama, la enfermedad que casi vence las cuentas bancarias de su familia.

El costo aproximado que tuvimos que cubrir fue de casi US$100 mil -en moneda nacional unos Q800 mil.

Fue de un año de suplicio, desde la detección hasta los procedimientos: 12 meses de entrar y salir de clínicas y cada visita representaba un tarjetazo de crédito:

Tratamientos de quimioterapia que son cada tres semanas, en mi caso fueron 8 y cada uno costó Q7 mil 500, el tratamiento de radiación que fueron 54 días y esto costó Q48 mil la primera fase, Q25 mil la segunda fase.  Luego tuve quimioterapia oral que es inaccesible. En mi caso enfrenté el tratamiento en lo privado y con cobertura personal ya que no teníamos un seguro que cubriera tratamiento oncológico.

La lista de gastos fue extensa: la terapia oral costó Q400 mil los 3 años, Q15mil en exámenes de laboratorio el primer año, Q30 mil en tomografías, aparte de las medicinas.

El Instituto de Cancerología es una Organización No Gubernamental (ONG) que recibe Q35 millones de fondos estatales para la atención de pacientes. En esta institución en promedio, cada tratamiento incluye: quimioterapia, radioterapia, cirugía y encamamiento. Un solo caso puede costar Q75 mil, aunque las autoridades señalan que depende de la evolución del paciente.

 

Ana Enríquez con 60 años es vencedora del cáncer de mama. Foto: cortesía.

 

Enríquez contaba con un seguro de gastos médicos que, por su naturaleza, no cubrió su enfermedad:

Uno jamás piensa que puede tener una enfermedad como esta y el seguro cubrió algunas consultas, pero lo demás no. Entonces tuvimos que echar manos de ahorros, sueldo de mi esposo, colaboración de una comunidad de fe y hubo que vender una propiedad, pero como dice mi esposo “gracias a Dios estoy viva”.

De acuerdo con la Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros (AGIS) por cobertura de gastos médicos en 2019 se pagaron Q1,700 millardos y al 31 de agosto de 2020 sumanQ964 millones. AGIS no cuenta con datos desagregados que permitan comprender a qué tipo de atenciones se dirigen más las coberturas.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2019 revelan que la tasa de mortalidad por cáncer bajó de 50.6 a 45.7 por cada 100 mil habitantes.  Y según la Organización Mundial de la Salud, esta es la segunda causa de muerte en América Latina: cada año se pierden 1.1 millones de vidas.

En las mujeres los cánceres más frecuentes son:

  1. Cáncer cérvix
  2. Cáncer de estómago
  3. Cáncer de mama
  4. Cáncer de ovario

En los hombres:

  1. Cáncer de piel
  2. Cáncer de estómago
  3. Cáncer de próstata
  4. Cáncer hepático

Enfermedad Renal Crónica

Luis Xitumul, tiene 30 años, es estudiante de sexto semestre de Derecho en la universidad Mariano Gálvez. Nació en Baja Verapaz, pero su tratamiento de hemodiálisis lo forzó a trasladarse a la capital. En aquel departamento solo podía optar a tratamiento de diálisis y su diagnóstico requería uno más completo por lo que debió mudarse a la ciudad, acá recibe las terapias dos veces por semaas.

Con insuficiencia renal llevo 11 años y fue por causa de espina bífida.

Tenía 19 años cuando fue referido del hospital Roosevelt hacia Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico (Unaerc) y asegura que de no recibir este apoyo, no podría costear el tratamiento:

Sale muy caro, a pesar de la ayuda que nos dan. Si no nos la dieran, sería mucho más difícil porque una hemodiálisis en los privados sale en Q1 mil 200 o Q1 mil 500.

 

Luis Xitumul acude a Unaerc todas las semana para recibir tratamiento. Foto: ConCriterio.

 

Las hemodiálisis las recibe sin costo en Unaerc dos veces por semana y a pesar de que los gastos principales son cubiertos, su familia hace esfuerzo para comprar medicinas y trasportarlo para que reciba tratamiento.

Ahorita están dando un medicamento ahí, solo el hierro es el que se compra y son alrededor de Q200 cada ampolla. Y ¿cuántas necesita? Dos por semana y el trasporte Q150 ida y vuelta: Q350 a la semana.

La Unaerc cuenta para este 2020 un presupuesto de Q200 millones para 3.8 millones servicios de diálisis. Es el tratamiento para 3 mil 270 personas: el costo anual por beneficiario suma los Q40 mil 774. El ministerio de Salud reporta que esta enfermedad afecta a 8 de cada 100 mil guatemaltecos.

Este año se programaron 249 mil servicios para hemodiálisis de 2 mil 200 personas con costo anual de Q27mil 377 cada uno. Cada paciente dependiendo su estado clínico, en promedio deberá recibir 113 terapias por año, 2 o 3 cada semana.

En el caso de preanálisis se tiene previsto beneficiar a 860 personas que representan una inversión anual por paciente de Q7 mil 486.

Esta es la quinta enfermedad catastrófica más onerosa para el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (GSS): un estudio reveló que la erogación en medicamentos durante cuatro años para este rubro sumó los Q118 millones. A ello suman Q108 millones en recetas a personas con trasplante de riñón.

            El IGSS destina anualmente Q1 millardo para atención general de enfermedades crónicas como: padecimientos nefrológicos, cáncer, esclerosis, insuficiencia renal y VIH.

VIH

El Ministerio de Salud reportó 38 mil casos confirmados de VIH en 2018. Los cálculos es que existe una incidencia de 6.5 por cada 100 mil habitantes. Un hombre a quien llamaremos Sebastián fue diagnosticado VIH positivo en 2007. Este perito contador prefiere no ser identificado con nombre y apellido real, pues su padecimiento implica estigma y discriminación. Tiene 57 años y es el segundo de seis hermanos.

Cuando se le detectó la enfermedad estaba trabajaba y estaba pagando sus cuotas en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). Eso le garantizó la cobertura, aunque haya dejado de laborar.

El decreto 27-2000 me garantizan los servicios de por vida, trabaje o no trabaje.

Auqnue si enferma de otro padecimiento, no asociado al VIH, debe buscar otro hospital.

Yo acudo a la emergencia y tengo derecho mientras hay un diagnóstico y determinan si la enfermedad está asociada o no. Si está asociada, recibiré tratamiento; si no, debo buscar otros servicios.

Ha tenido otros padecimientos que no se asociación al VIH. Como cuando sufrió una intoxicación estomacal. Aunque en esa ocasión el Seguro Social lo recibió en la emergencia y atendió su caso.

Su tratamiento por VIH es de por vida. Sus recursos son limitados y no puede cubrir el costo en el sistema privado:

Debe ser carísimo, hay de Q800 hasta Q10 mil cada frasco de antirretrovirales. Las presentaciones son de 30 tabletas o cápsulas.  Y depende el tratamiento, pueden ser 2 cada doce horas o una cada 24 hrs.

Este paciente no reporta gasto extra por la enfermedad. Vive solo y cubre sus gastos de manutención.

El VIH es la cuarta enfermedad catastrófica más onerosa en medicamentos para el Seguro Social. Un estudio que verificó costos durante 4 años indica que el costo por la medicina para estos tratamientos ascendió a Q152.7 millones.