La oscuridad de la noche parece ocultar un fenómeno que está ocurriendo en las escuelas que imparten jornada nocturna en el país, que de acuerdo con datos de la Dirección de Planificación del Ministerio de Educación (Mineduc) son 406 centros educativos que dan educación a 23 mil 684 estudiantes cuando se oculta el sol.

Lo que ha ocurrido en los últimos años y con mayor frecuencia, es ver a niños en los salones de clase en esta última jornada del día: a la fecha suman 4 mil 638 menores de 15 años en las aulas según el Mineduc.

Este es un tema que preocupa a los docentes, así lo expresa Alberto Armas, un catedrático universitario y profesor en jornada nocturna en la Escuela Paiz Ayala en la zona 6 de la capital. El docente tiene 10 años impartir clases en la noche y ha sido testigo de cómo cada vez, más niños llegan a la nocturna:

Yo tengo entendido que la jornada nocturna se creó específicamente para mayores de 18 años y no para adolescentes, ni mucho menos para niños; acá tenemos de 12 y 13 años en la jornada de la noche y eso es un fenómeno que ha cambiado con el tiempo, pero no está diseñado para ellos.

El principal inconveniente con el que se encuentran los docentes es que no tienen diseñado un Currículo Nacional Base (CNB), la guía de enseñanza de los docentes y, a esto se suma que ahora tienen que atender a niños y adultos al mismo tiempo, lo que requiere técnicas y métodos distintos, cuenta profesor:

Los niños quieren recreo, necesitan deportes y en esta jornada no podemos dárselos, se trata de cubrir arte pero hay una deficiencia en el desarrollo de competencias y, los resultados de las evaluaciones en las nocturnas lo reflejan y son preocupantes: el promedio es de 05 puntos, si no es que 0; comprensión lectora, matemáticas; realmente es una lucha.

Magaly Méndez Pérez es una estudiante de jornada nocturna, tiene 26 años y este 2020 cursa el primer año de diversificado. Ella también ha visto como todos los años las aulas se llenan de niños y adolescentes, algo que le ha llamado la atención:

“Yo me sorprendí porque hay muchachos jóvenes y solo algunos mayores de edad ya con familia y fue algo que yo no había visto antes”

La chica trabaja de 8 am a 16:30 hrs, en una empresa de la zona 15, luego sale rumbo a la Escuela de Comercio en la zona 1; a las 18 hrs se inician sus clases y finalizan a las 21hrs. La jornada es extenuante cuenta:

Si es bastante sacrificado porque a veces hay tareas, hay que desvelarse y al otro día levantarse temprano para ir a trabajar y hay que sumarle el tráfico”.

El profesor Armas, ha notado dos aspectos en estos alumnos: llegan cansados y sin comer.

Por lo que sugiere a las autoridades:

  • Hacer alianzas con el sector privado para que brinden trabajo con horarios flexibles para estos chicos.
  • Apoyarles con alimentos escolares en la noche y,
  • Seguridad perimetral en las escuelas tomando en cuenta que ahora la población es de menor edad.

Aunque aún es mayor el número de estudiantes adultos, en algunos grados no siempre ha sido así, y el docente cuenta una anécdota ocurrida:

Muchos de los adultos hacen la función de papá en la nocturna. Tengo un exalumno ya graduado que de sobrenombre le decían “el papi” porque él era el único adulto que se quedó con el grupo de niños y al principio era como su papá y con un rol de “mini profe” en el aula.

Bienvenido Argueta, exministro de Educación atribuye el fenómeno a los problemas estructurales del país los cuales están alcanzando a los más chichos:

La pobreza y las condiciones del país los obligan, las jornadas nocturnas no fueron creadas para niños, era igual que la alfabetización que se implementó por el nivel de pobreza. Pero es porque el Estado no quiere invertir y por lo tanto los niños se ven obligados a trabajar.

Actualmente también imparten jornada nocturna, las escuelas por cooperativa, centros municipales y establecimiento privados en donde también hay niños inscritos.