Uno de los pilares para combatir la pandemia del coronavirus es la rápida detección del contagio. En el mundo, los investigadores corren para encontrar pruebas más rápidas, confiables y baratas.

En agosto un estudio de la Universidad de Yale y otro de la de Ottawa, descubrieron que las pruebas de saliva son una alternativa tan certera como los hisopados. La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó de emergencia 5 tipos de pruebas que utilizan la baba como muestra. Japón, Francia y Bélgica también las han aprobado.

Edwin Calgua, Fármaco, Epidemiólogo y Coordinador del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala, explica cómo funcionan:

 “La prueba es básicamente escupir en una bolsa o un tubo. La saliva no requiere de un hisopo como en algunos exámenes genéticos. Sí requiere ser enviado a un laboratorio.”

Estos tests no son invasivos, no necesita personal capacitado para realizarlos y menos trabajadores médicos tendrían que exponerse al virus y reduciría los gastos de equipo de protección. Aunque Calgua recuerda:

“El PCR siempre sigue siendo la prueba de oro. En un meta-análisis se reportaba que la sensibilidad de un PCR es de 98% y la de saliva 91%. Algunos estudios que yo he visto llega al 87%, es decir hay una discrepancia de 13%.”

 Algunos doctores como el infectólogo Pedro Villanueva ven con optimismo estos descubrimientos:

“Esas pruebas de PCR es lo más absurdo para hacer en países como Guatemala, la prueba es invasiva y necesita cierta tecnología y equipo, no se puede hacer en muchos lugares porque no hay laboratorios para hacer pruebas de ingeniería molecular recombinante. Aparte de eso, en lo privado estás pruebas tienen el valor de un salario mínimo y a nivel público, cuando finalmente le dan el resultado, este ya se curó y ya contagió. Esta tecnología a lo mejor funciona en Madrid o Nueva York, pero en Guatemala no es práctica. Gracias a Dios ya vienen otras pruebas diagnósticas.”

 Mientras algunos de los test de saliva aún requieren de laboratorios, otras como EasyCov desarrollada por un laboratorio en Montpellier, Francia, funciona como examen de embarazo: el color de una tableta empapada en baba indica si el virus está presente en el cuerpo.

 Calgua dice que aunque requieren tecnología, las pruebas de saliva representan ventajas:

“En escuelas, si uno quisiera retornar es más fácil dar una muestra de saliva, pero si usted tiene miles de muestras es un poco difícil que le vayan a procesar todas, entonces, esta técnica consiste en algo que se llama pooling.    Consiste en hacer un conglomerado de muestras: vienen 10 niños de una misma clase todos escupen en la misma bolsa. Salió uno positivo, ahí si se va a estudiar a todos en la clase; pero, si a ninguno le salió, ya deja esa clase, por un lado. Ya no tiene que preocuparse en correr 10, ya solo corrió una muestra.”

ConCriterio indagó con el Ministerio de Salud su opinión sobre las pruebas, pero la respuesta es que en Guatemala las únicas pruebas autorizadas son nasofaríngeas.

Zulma Calderón, defensora de la Salud de la Procuraduría de los Derechos Humanos:

“El Ministerio de Salud debe de esforzarse y encausar muchos de los esfuerzos en avanzar en la cobertura de los diagnósticos, si los casos no se buscan y no se identifican nunca vamos a conocer como está avanzando la enfermedad en el país (…) Hemos venido recomendando desde el comienzo de la pandemia que el Ministerio facilite y garantice que la mayor parte de Guatemala tenga acceso a las pruebas.”