Temor, tristeza e incertidumbre son los sentimientos de miles de guatemaltecos después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el fin al DACA, el programa promovido por su antecesor Barack Obama, para proteger de la deportación a jóvenes inmigrantes indocumentados que llegaron de niños a aquel país.

La mayoría de los dreamers viven en ese país con sus familias, como los Rodas Castro, radicados en Houston, Texas. Cuatro de sus cinco integrantes llegaron a los Estados Unidos en 2004, el quinto, que tiene 9 años, nació allá. Los hijos mayores, entre los 22 y 17 años, trabajan y estudian.

El corazón de Sofía Castro, la mamá, da vueltas con solo hablar del tema.

“Triste, sobre todo temor por ellos porque están acostumbrados a una vida diferente, uno sale de su país y vienen con muchas ilusiones. Uno se viene para que sus hijos tengan una vida mejor y escuchar esto pues si preocupa”

Su esposo, Edwin Rodas, medita la ruta a seguir en caso los jóvenes sean deportados:

“Si uno de los dos se va, pues nos vamos a tener que ir toda la familia, no los puedo dejar ir solos, a la chiquita que nació aquí también me la llevo”.

El vicepresidente guatemalteco, Jafeth Cabrera, fue parco sobre el tema:

“El país está preparado atender a sus guatemaltecos, la gente que se ha ido es porque ha querido irse, buscando alternativas de vida como es la migración desde que inicio la humanidad”

La recién nombrada vicecanciller, Alicia Castillo, se limitó a decir que el país está preparado para recibir a los dreamers.

¿Educación, salud, seguridad, estamos preparados?, “Estamos preparados”

Julia González Deras, coordinadora ejecutiva de la Mesa Nacional para las Migraciones de Guatemala (Menamig), lamentó la respuesta gubernamental:

“Las reacciones de otros Estados de la región apuntan a señalar de manera explícita la necesidad de incidir en el Senado de los EE.UU, para solicitar que se establezca otras medidas para proteger a los jóvenes o solicitar un marcha atrás a esa decisión. El gobierno no asume esa posición y ha dicho que apelará a la humanidad y que es respetuoso de las decisiones del gobierno de los Estados Unidos”

González Deras afirma que el fin del DACA es una fractura al futuro de miles de jóvenes que estudian o trabajan en los Estados Unidos.

“Hay preocupación porque para los trámites para haber accedido al Daca, proporcionaron mucha información personal, a la que podría acceder el departamento de migración”

De los 800 mil jóvenes beneficiados con el DACA, se estima que 46 mil son guatemaltecos. La tercera nacionalidad de los soñadores, después de México y El Salvador.

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