La cartera de Desarrollo Social (MIDES) es el ministerio número 14 y el de más reciente creación por el poder Ejecutivo. Surgió en 2012 y es la herencia del gobierno del expresidente Otto Pérez Molina.

Roxana Baldetti, la exvicepresidenta de la nación, hoy acusada en seis casos de corrupción, emitió un discurso el día de la inauguración :

“Los últimos 4 años de mi vida en el Congreso de la República me dediqué a lo que hoy estamos inaugurando: darle institucionalidad a las grandes necesidades de los pobres del país. ¡Qué no los vuelvan a utilizar, que no los vuelvan a marcar como ganado, que no les digan que no van a recibir la ayuda que no es más que la ayuda de los impuestos de los guatemaltecos!”

La entidad, desde sus inicios, hasta el día de hoy ha estado sujeta a cuestionamientos y dudas sobre su funcionalidad. Hay quienes creen que es la caja chica de los gobiernos de turno: pago de favores políticos, contratación de personal de forma anómala, entrega de beneficios económicos y materiales con fines proselitistas entre otros.

Esas y otras, son algunas de las razones que motivaron a la Congresista Sandra Morán a presentar una iniciativa de ley para eliminar ese ministerio:

Consideramos que se duplican las áreas de trabajo con los ministerios de Educación, Salud y Agricultura. En la actualidad es una institución que no ha desarrollado un trabajo de atención al desarrollo social ni atención a las necesidades de la población. Por ejemplo: el programa de atención a las niñas víctimas de violencia sexual y que han quedado embarazadas. Ellos señalan que han atendido a 90 niñas con Q1 mil 500 al mes, pero solo el año pasado las niñas que necesitaban atención eran 4 mil, entonces es un ministerio con bastantes recursos, pero con poca agilidad.

En 2017 y 2018 la cartera tuvo un presupuesto de Q923 millones, sin embargo, para 2019 se le incrementó con Q426 millones con lo cual la cartera, en año electoral, quedó con un presupuesto de Q1.3 millardos. La fiscalía de Delitos Electorales tiene abierta una investigación bajo sospecha de que recursos públicos fueron utilizados para la campaña del partido oficial. Morán, agrega:

Lo que sucede es que los programas no son malos es cómo se usa y ahí es donde viene el tema clientelar. Porque entonces es usado por los partidos políticos.

Negocios anómalos

En junio  de 2018 ConCriterio logró detener negocios millonarios que ese ministerio pretendía realizar en medio del dolor de miles de familias que perdieron a sus seres querido en la tragedia de la erupción del volcán de fuego: compra de alimentos por Q10 millones con bases de licitación elaboradas a la medida de un oferente . La otra adquisición cuestionada fue la compra de mil sacos de cemento por Q4 millones, un evento exprés que se hizo en 15 minutos sin incluir términos de referencia.

Raúl Romero, actual diputado del Congreso por el partido VAMOS, ha sido designado por el presidente electo, Alejandro Giammattei, como Ministro de Desarrollo Social y los legisladores encargados de la fiscalización de la gestión pública solo esperan que la cartera enderece su rumbo en la nueva gestión. El congresista Paul Briere, expresa:

Raúl Romero tiene que velar porque no se sea un ministerio para estar pagando favores y que no sea coaccionado o extorsionado para conseguir beneficios para políticos.

Desarrollo de capacidades

Alejandro Giammattei ha sido crítico de los programas sociales, aunque también ha manifestado no estar en desacuerdo total con los mismos. 

Sin embargo, su plan de gobierno también está cargado de programas sociales subsidiarios:

  • Transferencias monetarias
  • Guarderías
  • Comedores solidarios
  • Fertilizantes y
  • Construcción de 200 mil viviendas sociales.

Para este 2019  de acuerdo con el proyecto de presupuesto, el MIDES destina Q964 millones funcionamiento y Q74.8 millones inversión.

La institución también ha sido cuestionado por sus bajos nivele de ejecución: a mayo de este año solo ha ejecutado 5.8% de su presupuesto, En 2018 la ejecución total fue de 27.6%.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, el 46,5 % de los niños menores de cinco años padecen de desnutrición crónica en Guatemala. En la población indígena la cifra llega al 58 %. En 20 años el país solo ha logrado reducir la desnutrición en 8,7%.