Gustavo Alejos es el nuevo huésped de la cárcel Matamoros, construida en un cuartel del Ejército en la zona 1 de la capital e inaugurada en 2010 bajo la administración del presidente Álvaro Colom, de quien entonces Alejos era secretario privado.

Alejos compartirá el penal con Marvin Montiel Marín apodado “El Taquero”, acusado de participar en el asesinato de Capitán, Byron Lima Oliva, quien durante el gobierno del Partido Patriota, administró desde su celda el Sistema Penitenciario. El Taquero es uno de los reclusos de Matamoros, considerado de más alto impacto.

Otro perfil de peligrosidad es el narcotraficante Jairo Orellana quien también fue inquilino de esa prisión. También el expresidente, Alfonso Portillo pasó sus días allí.

La funcionaria que inauguró las celdas para mujeres fue Roxana Baldetti, exvicepresidenta del país, quien más tarde logró su cambio de prisión a Santa Teresa. Entre otras más recluidos en Matamoros se cuentan las juezas Jisela Reinoso y Martha Sierra, acusadas de corrupción.

Actualmente en esa prisión hay: 40 hombres y 9 mujeres. Lo que representa una sobrepoblación del 100%, porque el centro tiene una capacidad para 20 personas.

Gerardo Miramar, defensor de los privados de libertad, cuenta que el hacinamiento obligó a desplazar a la guardia penitenciaria de su zona de descanso:

Cuando fue creciendo la población, hubo necesidad de sacar a la guardia, entonces habilitaron un sector para poner ahí a privados de libertad. Es un salón con planchas, no son celdas: tiene dos duchas, dos inodoros y una pila para uso comunal y poseen entrada de luz natural, iluminación artificial y ventilación.

Por ser el último inquilino, ese sería el lugar le correspondería a Alejos Cámbara, quien fue enviado a esa prisión el pasado martes luego de que la Fiscalía Especial del Ministerio Público (MP) lo sorprendió sin las medidas que un juez le otorgó para llevar un tratamiento médico en un hospital de la zona 2. 

Erika Aifán, Jueza de Mayor Riesgo, decidió que por evadir a la justicia el exsecretario presidencial debía ir a Matamoros. Su abogado apeló bajo el argumento de que ponía en riesgo la seguridad de su defendido, pero la jueza mantuvo su falló. En su exposición Aifán dijo Alejos no debía regresar a un sanatorio:

 “Atendiendo a la lógica, me parece extraño que en un sanatorio privado puedan tenerse botella de licor, gaseosas y el tipo de alimentos que estaban en el refrigerador y eso no es congruente”

La primera sección tiene 16 cuartos con una dimensión de 3.70 metros por 2.70 de ancho con planchas de cemento, sanitario y ducha.

Segunda sección: una celda compartida para 8 privados de libertad, duchas y baños compartidos.

Eddy Morales, exdirector del Sistema Penitenciario, dice que la cárcel cuenta con una calificación en seguridad de 9 de 10:

Fue diseñada con un patrón del sistema federal de Colorado, EE.UU, adaptada a un terreno más pequeño. Los controles no pueden ser alterados ya que los temas eléctricos, agua, accesos se manejan desde un espacio separado a los reos.

El exdirector de presidios explica que estar en Matamoros no significa estar en confinamiento, pero: aislamiento interno, ya que no hay otra área en la se pudiera aislar al señor Gustavo Alejos, a menos de que sea una clínica en el interior.

En junio 2016 el juez de Mayor Riesgo, Miguel Ángel Gálvez realizó una visita a la cárcel para verificar si esta cumplía con las medidas de seguridad ya que allí enviaría  a 18 de los procesados en el caso Cooptación del Estado, en aquella ocasión dijo: Cumple con las medidas. Sin embargo, mencionó que se tiene que establecer: los horarios de visita, tiempo que van a salir al corredor, ingreso de abogados.

En esa cárcel las autoridades de presidios deben autorizar quiénes pueden visitar al recluso; se definen días y horarios especiales.