En el último trimestre del 2020 el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) reportó una caída en el ingreso de turismo internacional de -77 %. Al cierre del año pasado solo ingresó medio millón de visitantes internacionales, cuando a la misma fecha de 2019, los visitantes eran poco más de 2.5 millones.

Luis Armando Rey, presidente de la Asociación de Pequeños Hoteles de Guatemala (Apehgua), estima con datos de Inguat, que en el país operan unos 4 mil 500 hoteles, hospedajes y pensiones y el efecto de la pandemia a casi un año de registrar el primer caso en el país es: baja ocupación.

“Algunos hoteles situados en áreas de mayores afluencias, reportan ocupación del 30% y en áreas de menos frecuencia de visitantes entre 15 y 20%”.

Dos de sus agremiados en la capital debieron cerrar operaciones. Y hay otros en crisis:

La baja afluencia de turismo internacional, así como la suspensión de actividades religiosas, citas de negocios y hasta turismo de bodas, provocó un fuerte impacto en la cadena de hoteles de las principales áreas turísticas del país como la Antigua Guatemala, comenta Rey:

La otra cosa que hay que tomar en cuenta en La Antigua es que el ayuntamiento tomó la decisión de disminuir la capacidad con la que los hoteles podían trabajar; si te dicen reducir al 50% y solo tenés 20 habitaciones estarán 10 disponibles. Además, hay una época de bodas de octubre a enero donde todos los fines de semana había celebraciones y eso impactó, porque las personas no andan buscando un hospedaje para quedarse.

El empresario dice además la ciudad colonial es más visitada por turistas internacionales. La Organización Mundial del Turismo reportó en 2020 que la llegada de visitantes extranjeros al país cayó en -72% y calificó el 2020 como el peor año para el turismo con un retroceso de 30 años

Otros sitios turísticos como el Puerto de San José, visitados más por el turismo local, reportan que desde septiembre mejoraron su ocupación hotelera, aunque las cifras no se comparan a las que se tenían antes del inicio de la pandemia.

 

 

David López, es propietario de un pequeño hotel en el Puerto de San José desde hace 22 años y coincide con los reportes internacionales:

“Para nosotros en el puerto de San José fue catastrófico”.

Los ingresos de visitantes quedaron en pausa el 14 de marzo y se abrieron en septiembre. David, solía trabajar con grupos de iglesias y bodas, desde el reinicio de operaciones no ha tenido una ocupación total que estima en unos 600 visitantes en un fin de semana:

“No se ha tenido un lleno total, quizá hasta un 40%, si llega gente, pero aún hay miedo y si hay aglomeraciones la gente se retira”.  Después de la pandemia ya no vieron iglesias, solo grupos familiares, parejas; lo que se está viendo es la gente solo busca pasar el día y por la noche regresa a la capital.”

El gran temor es que se establezcan nuevos confinamientos o restricciones la movilidad.  Con la pandemia, la Organización Mundial del Turismo estimó las pérdidas en US$2 billones en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial.